Saludos GIPEriojanos:
En esta entrada voy a hablaros de una leyenda histórica, pero sin ningún elemento paranormal. Espero que a pesar de ello os guste, pues personalmente me gustan todo tipo de leyendas.
La población celtíbera de Lutia que Apiano menciona en su obra es de gran importancia, pues constituye la base histórica de una de las leyendas más antiguas de La Rioja, "Las cuatrocientas manos de Lutia". Aunque hay discusión sobre si Lutia estaba situada en La Rioja, el caso es que la leyenda es conocida entre nuestras gentes.
Lutia era una antigua ciudad celtíbera, perteneciente a la tribu de los lusones (o a la de los arévacos según otras fuentes, o incluso a los pelendones según otras). Aunque no hay unanimidad en la comunidad arqueológica, una gran parte opina que se corresponde con las ruinas junto a las que se levanta hoy la villa de Luzaga (Guadalajara), y en las que se encontró el famoso Bronce de Luzaga. Otros estudiosos la situan en los pueblos riojanos de Lumbreras de Cameros o Viniegra de Arriba.
El Bronce de Luzaga es una pequeña placa de bronce de 16 x 15 cm. que contiene un texto en lengua y escritura celtibérica. La variante del signario usado es la variante occidental, donde se detecta el uso del sistema dual que permite diferenciar las oclusivas dentales y velares sordas de las sonoras. El texto está realizado con la técnica del punteado y se distribuye en ocho lineas que contienen 123 signos. La placa presenta siete orificios distribuidos de forma regular y presenta más de un tercio de la superficie exenta de escritura. Fue descubierto a finales del XIX en las ruinas que rodean la zona norte del casco urbano de Luzaga (Guadalajara), y hoy día está en paradero desconocido, aunque se supone que permanece en una colección privada en Soria. Se muestra una recreación del mismo.

Los celtíberos habitantes en la península ibérica tuvieron que enfrentarse a los ejercitos de la poderosa y conquistadora Roma. Una de las tríbus que más guerra y problemas presentaron fue la arévaca, y especialmente la ciudad de Numancia, donde surgió la conocida y heroica defensa numantina.
Los romanos devastaron extensos territorios aledaños, por ejemplo la ciudad de Contrebia Leukade (en la actual Inestrillas o Aguilar del río Alhama según algunos estudiosos), que se rindió tras cuarenta y dos días de asedio. Ocho años después, en el 134 antes de Cristo, el cónsul Publio Cornelio Escipión Emiliano puso cerco a Numancia (actual Soria) con sesenta mil hombres, varios campamentos y el bloqueo del Duero. Era el comienzo del famoso asesio, y en el marco de esta guerra se inicia la leyenda que nos ocupa, y que narraremos según se cuenta en La Rioja.

El jefe numantino Avaro comprendió lo desesperado de la situación y convocó asamblea.
- En nuestras familias comienza a pasarse hambre; hemos de encontrar pronto soluciones.
- Yo tengo una, señor.
- Habla, Retógenes.
- Entre nuestras tribus siempre ha habido una hermandad. Propongo que vayamos a pedir ayuda a los más cercanos.
- ¿Cuántos van a ir?
- Con cuatro más me vale.
- ¿Por qué dices "me vale"?
- Porque quiero ser el jefe de la expedición.
De noche, los cinco se despidieron de sus familias y, aprovechando la ayuda de la niebla, el joven Retógenes 'el Caraunio' y sus compañeros fueron esquivando las patrullas romanas. Tres días caminaron por tierras amigas pasando Piqueras con nieve, llegando a la pelendona ciudad de Lutia (ubicada entre las actuales Lumbreras y Viniegra de Arriba) donde expusieron su empresa ante el estupor de los más ancianos que rechazaron ayudarles por temor a la represalia romana.
- Nuestro mensaje es muy claro: Numancia morirá si el resto de las tribus celtas no acude en su auxilio.
- Retógenes -habló el más anciano-, nos pides un imposible. Sabéis cómo las gastan los romanos. Si os vencen, no dejarán de esta ciudad piedra sobre piedra y repartirán nuestras tierras entre quienes no os hayan apoyado. Es la última palabra de los ancianos.
- ¡Ésta no es ocasión de palabras, sino de hechos! -alzó la voz un joven-. Entre nuestras gentes siempre ha sido ley ayudar al hermano.
- ¡Así es! -gritaron muchos jóvenes.
- ¡No es así! ¡Esas son palabras nacidas de la imprudencia! -habló de nuevo el mayor.
- ¡Si los jóvenes acatáramos sus conductas, aquí y ahora comenzaríamos a ser viejos para toda la vida!
En un grupo de jóvenes prendió la llama insurreccional en apoyo de sus hermanos numantinos pese a la férrea oposición de sus mayores. De este modo la aurora vio a cuatrocientos jóvenes de Lutia pisar la nieve hacia Piqueras en auxilio de Numancia. Pero los ancianos de Lutia, temiendo las represalias romanas avisarona Escipión, quién corrió en persona con sus tropas para interceptar la ayuda.
Justo en lo más alto fueron sorprendidos y les rodearon cuatro cohortes romanas, que les hicieron prisioneros. El penoso castigo tuvo lugar allí mismo, y fue el de cortarles la mano derecha a todos y cada una de aquellos valientes jóvenes para que nunca más levantasen su espada contra Roma. Allá arriba, en el Alto de Piqueras, quedaron las manos -como cuatrocientas rosas serranas- sobre la nieve.
La versión que nos da Apiano (en el texto 94 de “Historia Romana, sobre Iberia”) no coincide enteramente con la versión popular pero merece ser mencionada por sus diferencias y su valor histórico:
"Retógenes, un numantino apodado caraunio, después de convencer a 5 amigos cruzó sin ser descubierto en una noche de nieve el espacio que separaba ambos ejércitos en compañía de otros tantos sirvientes y caballos. Llevando una escala plegable saltaron sobre el muro de circunvalación, después de matar a los centinelas de ambos lados pasaron los caballos por medio de la escala y fueron a pedir ayuda a las ciudades arévacas invocando lazos de sangre. Algunas ciudades no les escucharon pero llegaron a una ciudad rica "Lutia" distante trescientos estadios, cuyos jóvenes simpatizaban vívamente con la causa numantina e instaban a su ciudad a concertar una alianza, pero los de más edad comunicaron éste hecho a escondidas a Escipión. Este al recibir la noticia alrededor de la hora octava se puso en marcha con lo mejor de sus tropas ligeras y al amanecer rodeando Lutia exigió a los cabecillas de los jóvenes. Después le dijeron que habían huido de la cuidad. Ordenó Escipión saquear la cuidad si no los entregaban y ellos por temor los entregaron en numero de 400. Después de cortarles las manos levantó la guardia marchando a la carrera.".
Según las crónicas que nos han llegado, Lutia es la única que intentó acudir a la llamada de socorro de Numancia. Este intento de ayuda conllevó la venganza del propio Escipión que, antes de que los lutiacos se pusiesen en marcha, llegó a la ciudad y cortó las manos de 400 jóvenes, logrando así asestar dos golpes a sus habitantes: el primero físico, dejando inutil a la población trabajadora, y el segundo moral, impidiendo a los guerreros morir honorablemente en el campo de batalla puesto que no podían empuñar armas.

Véanse las diferencias de adscripción de Lutia (pelendona en la leyenda, arévaca según Apiano). Además en el texto de Apiano el número de jóvenes mutilados parece responder más al temor al saqueo romano que al número de jóvenes valientes, y el lugar de la tragedia es la propia Lutia y no el puerto de Piqueras.
Los que defienden la identidad riojana de Lutia, la sitúan en el lado riojano del Puerto de Piqueras por lo que algunos historiadores la ubican entre la actual Lumbreras y Viniegra de Arriba, debido a algunos restos arqueológicos encontrados en estos dos pueblos. “Viniegra de Abajo es Lutia” se puede leer en una página web de esta localidad, por lo menos tienen un bar con este nombre, y puede que tengan razón pero la realidad es que todavía no se ha descubierto su ubicación. Además sería lógico pensar que una importante ciudad (400 jóvenes) y rica (según Apiano) se situara en la vía de comunicación entre Numancia y la importante Varia (Varea).
También hay quien piensa que estaba al sur de Numancia pero las leyendas siempre tienen algo de verdad y en esta tiene forzosamente que estar al norte de Piqueras. Por otro lado, según Apiano, Lutia distaba 300 estadios de Numancia, aproximadamente 55,5 Km. ya que un estadio romano equivale a 198 metros. Siguiendo el trazado de la N-111, paralela al Tera y el Piqueras-Iregua, esa es aproximadamente la distancia que existe entre Numancia y Lumbreras. Si prescindimos de las revueltas del puerto para suavizar las pendientes, esa distancia nos llevará cerca del actual emplazamiento de Villanueva. Por lo tanto, pudiera ser que en algún lugar entre Lumbreras y Villanueva, sepultada por el paso del tiempo, probablemente en un altozano, se encuentre la ciudad de Lutia. O pudiera ser que no, el tiempo lo dirá.

Mientras, se ha inaugurado un centro de interpretación celtíbera en Aguilar del Río Alhama. En Soria, en el Museo Numantino, en 2005 hubo una exposición titulada "Celtíberos. Tras la estelade Numancia”. En las fotografías se puede ver el cartel de la exposición en el que destaca un bastón de mando que son dos caballitos, parecido a otro objeto encontrado en Numancia (un caballo con jinete). Los dos guardan un parecido bastante singular con un pequeño objeto encontrado en Montemediano, cerca de Villanueva de Cameros, que se muestra en un dibujo.
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