Saludos GIPEriojanos:
Siguiendo con el artículo sobre la leyenda del 'Miserere de la Montaña' del ilustre escritor romántico del siglo XIX, Gustavo Adolfo Bécquer, comentaremos ahora otra leyenda suya, 'La Cueva de la Mora'. Recomendamos la lectura del artículo comentado, donde se presentó brevemente al escritor sevillano, sus 'Rimas y leyendas' y su relación con Fitero (Navarra) y el monasterio cisterciense.
La leyenda de 'La Cueva de la Mora' se sitúa en la localidad navarra de Fitero, con unos 2200 habitantes aproximadamente en 2009, y bañada por el río Alhama. Fitero se ubica en la comarca de La Ribera, en la merindad de Tudela, teniendo otras localidades limítrofes como Cintruénigo, Corella, o las riojanas Alfaro y Cervera del Río Alhama.
El origen de Fitero se remonta a la antigua villa romana de Tudején, localizada a los pies del monte Castillo, en frente de Baños de Fitero (escenario de la leyenda), y situada tres kilómetros al oeste de la actual localidad de Fitero. Fitero fue refundada a finales del siglo XV por el abad del monasterio de Santa María la Real, tras vivir la zona varios asentamientos documentados desde el siglo IX a.C. Se conserva el documento (1073) por el que el rey Sancho IV de Navarra cambió con el moro Al-Muqtadir Billah (Zaragoza), el castillo musulmán de Tudején por el cristiano de Caparroso. Ambos castillos acababan de cambiar de manos después de unas rápidas escaramuzas bélicas. Actualmente quedan poco más que unos amontonamientos de piedras del antiguo castillo.
En 1140, Alfonso VII el Emperador mando venir a Raimundo (posteriormente San Raimundo de Fitero), con una comunidad de monjes cistercienses procedentes de Scala Dei o l'Escaladieu en la Gascuña francesa. Así fundó una pequeña casa con iglesia dedicada a Santa María en el lugar de la desierta villa de Niencebas, situada en la falda meridional de la montaña de Yerga, jurisdicción hoy del pueblo de Alfaro, y en cuyas ruinas Bécquer imaginó su leyenda del 'Miserere de la Montaña'. En 1152 se convirtió en una granja cisterciense y pasó a régimen de alquiler, mientras la comunidad cisterciense se asentaba definitivamente en el lugar de Tudején conocido como Castellón. Aunque poco después pasó a ser conocido como el monasterio de Fitero o de la Frontera entre los tres reinos que allí confluían: Castilla, Pamplona y Aragón. La edificación del segundo y definitivo monasterio de Fitero, comenzó en 1179 y su iglesia fue consagrada en 1247, gracias a la ayuda del arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada.
En aquellos años, el pueblo estaba alejado del monasterio, concretamente junto a los baños termales, pero a partir del siglo XV se repobló la villa para aumentar la defensa del territorio y las nuevas casas se construyeron en torno a la abadía. Así, el de Fitero se convirtió en uno de los pocos monasterios cistercienses que están integrados en pleno pueblo.
Tanto la villa como los baños eran propiedad del cenobio y esto hizo que las diferencias y enfrentamientos entre pueblo y monasterio fuesen constantes. Era el abad quien designaba alcalde, regidores y otros cargos y, para escapar de este dominio, los vecinos trataron de fundar, en 1663, un nuevo pueblo llamado Villa Real. Los monjes lo impidieron y hubo motines y saqueos hasta que en 1836, con la Desamortización , Fitero se emancipó del monsterio. Ahora, algunas dependencias del cenobio tienen funciones no religiosas: la antigua hospedería monacal la ocupa el Ayuntamiento; las celdas son residencia de ancianos; el refectorio, Casa de Cultura y cine; y la biblioteca y cocina se han convertido en museo.
El monasterio es en la actualidad un conglomerado de edificaciones de diversas épocas, quedando entre las medievales la gran iglesia y la soberbia sala capitular. La iglesia es una de las mayores y más importantes del Císter español, con girola y cinco capillas absidales en la misma. Con diseño de cruz latina, consta de tres naves, con seis tramos y otra de crucero. Este templo fue nombrado Monumento Nacional en 1931 y es conocido como "Monasterio de Santa María la Real".
La cueva de la Mora está a unos dos kilómetros de Fitero, en un término conocido hoy como la dehesa del Castillo. Para llegar hasta allí, hay que tomar la carretera de Valverde, a la entrada del pueblo, cerca del puente sobre el río Alhama, y seguir a unos 150 metros el camino que se adentra entre huertas. De todos modos pongo un par de mapas con lugares de interés y una ruta por la zona recomendada desde esta página. Hace varios siglos, este camino iba a parar directamente al río, el cual discurría junto al cortado. Hoy, sin embargo, la ruta continúa por el cauce seco, al pie de este acantilado.
Situado en lo alto de un cortado, a unos 630 metros de altitud, este castillo fue muy importante en la antigüedad ya que desde él se dominaban todo el valle del Alhama, la entrada al valle del Ebro y la salida por los montes de la Rioja. En la otra orilla del Alhama se ven los baños de Fitero, y en medio del cauce, la peña del Saco, límite actual entre la Rioja y Navarra.
En este singular escenario cargado de historia, recogió Gustavo Adolfo Bécquer las dos leyendas que escribió sobre Fitero: el Miserere y la cueva de la Mora. El escritor sevillano visitó los baños de Fitero entre 1861 y 1868. Entonces, Bécquer trabajaba en la redacción del periódico madrileño «El Contemporáneo», donde publicó buena parte de sus Rimas y Leyendas.
Bécquer arrastraba desde hacía tiempo una enfermedad (mezcla de sífilis y tuberculosis), que le trataba su suegro. El centro termal de Fitero (antes llamado Baños de Tudején) estaba entonces en pleno auge. En 1846 se había descubierto una nueva fuente, y ello propició la apertura de un nuevo establecimiento, conocido entonces como Nuevos Baños de Fitero. Además de tomar las aguas, el escritor solía pasear por los alrededores del balneario, y hablaba con los lugareños de las historias del pueblo. Así fue como conoció esta y otras historias.
Ahora centrémonos en la leyenda en sí, de la que a continuación (en cursiva y en caracteres azules) haré un resumen, aunque recomiendo su lectura completa. Podéis acceder a ella desde este enlace
"Gustavo Adolfo Bécquer, que pasa una temporada en los baños de Fitero, dedica las tardes a pasear curioseando por las deterioradas ruinas del castillo de Tudején, en busca de alguna sorpresa que alimente su espíritu romántico. Un día deambulando a los pies de la roca del castillo, a orillas del río Alhama, descubre, medio escondida entre matorrales, la entrada de una cueva, que en una rápida inspección asocia a una salida subterránea desde el castillo.
Esa misma tarde, con ánimo de conseguir más información sobre su descubrimiento, traba conversación con un lugareño. El paisano afirma que no conoce a nadie que se haya atrevido a penetrar en ella debido a la existencia de un ánima o espíritu que sale de ella todas las noches en busca de agua. Bécquer, muy interesado, le incita a que se la relate completa. Y así Bécquer conoce la historia de un famoso caballero, tanto por su valentía como por su compromiso cristiano, que cayó prisionero de los árabes en el castillo de Tudején tras una batalla en sus cercanías.
Tras unos días cautivo en un calabozo, debatiéndose entre la vida y la muerte a causa de las heridas sufridas en la batalla, fue puesto en libertad tras el pago del rescate por parte de sus hermanos de armas. Pero el caballero cristiano, en su encierro, llegó a ver a la hija del alcaide moro, famosa por su extrema belleza, enamorándose profundamente de ella.
Meses estuvo el caballero ideando su asalto al castillo, obsesionado, mientras sus compañeros imaginaban que la venganza era su motivación. Finalmente, con el alcaide y parte de sus tropas fuera del castillo, llegó el asalto y la ocupación cristiana del castillo. Entonces, se descubrió la verdadera y egoísta intención del caballero, logrando finalmente ser correspondido por la hija del alcaide, a pesar de las quejas de sus soldados.
Volvió el alcaide con un gran ejército, y acometieron contra el castillo, aunque se mostró inexpugnable a los múltiples intentos. Entonces los musulmanes se limitaron a cercar el castillo para que el hambre cristiana fuera su mejor aliada. Pero el alcaide pronto se impacientó y mando una furiosa carga a medianoche. En esta liza cayó muerto de un hachazo el alcaide moro, al tiempo que el caballero sufría un golpe mortal. La hermosa mora acudió en ayuda de su moribundo amado, y con una fuerza insólita lo arrastró hasta el subterráneo. El castillo estaba siendo tomado por los musulmanes, mucho más numerosos. El caballero, en su agonía final, clamó poder beber agua, con la sensación de estar abrasándose las entrañas.
Su amada, sabiendo que el subterráneo acababa cerca del río, y sin vacilar a pesar de estar los alrededores del castillo lleno de soldados musulmanes, salió en busca de agua fresca. Cuando recogió el agua, unos soldados percibieron movimiento y dispararon sus flechas en esa dirección, hiriendo de muerte a la joven. Llegó arrastrándose con sus últimas fuerzas y alientos hasta el caballero ofreciéndole el agua. Éste, al ver a su amor cubierta de sangre, declinó beber el agua que tanto ansiaba, y la ofreció convertirse en cristiana antes de morir. Ella aceptó, y él uso el agua para bautizarla en nombre de Dios Todopoderoso. A continuación, ambos fallecieron juntos, siendo descubiertos sus cadáveres al día siguiente tras seguir el rastro de sangre desde el río."
Aunque se trata de una leyenda, la cueva y las ruinas del castillo son reales y siguen en su sitio. Hoy, la boca de la cueva aparece desnuda de vegetación a media altura del cortado. En principio, la gruta no parece muy profunda, y acaba en un pozo, que hoy está cubierto de tierra. Sin embargo, hace tan solo medio siglo, según dicen en el pueblo, había una galería que continuaba hacia el interior. Ello probablemente hizo suponer a Bécquer que la cueva era en realidad un pasadizo subterráneo que ascendía hacia el castillo.
Según Serafín Olcoz (historiador de la zona), hace varios siglos el cauce del río rozaba el acantilado y la cueva podría servir para abastecerse de agua sin peligro. Estos montes están formados por tierras blandas como yesos, margas y arcillas, que favorecen la formación de cuevas y galerías. El que la cueva fuera la boca de un subterráneo no deja de ser una suposición ya que no hay noticias fehacientes de que esto fuera así. «Lo que sí sabemos es que aquella debía ser una cueva importante ya que figura en el siglo XII, como objeto de donación del rey Sancho III a uno de sus señores», añade Serafín Olcoz. «Posteriormente, la cueva pasaría a manos del Monasterio de Fitero, que fue el propietario de la mayor parte de estas tierras desde el siglo XII hasta el siglo XIX.»
El castillo debió ser edificado originariamente por los romanos. Luego, hubo en la zona un poblado visigodo, cuyos restos han aparecido en el monte Sancho Abarca, próximo a la cueva de la Mora. «Es posible incluso, que antes hubiera en toda esta zona un poblado celtíbero», añade Serafín Olcoz «Como el castillo está todavía sin excavar, no se sabe con certeza su origen, pero aquí han aparecido restos de distintas épocas». Lo que sí parece probado es que el castillo de Tudején estuvo vigente hasta la conquista e integración de Navarra en Castilla a principios del siglo XVI. «Entonces, la fortaleza pertenecía ya al Monasterio de Fitero, quien guardó el candado y la llave del mismo hasta fechas recientes. En el siglo XX este candado se guardaba en el museo de Navarra, aunque hace un tiempo que se le ha perdido la pista».
El 16 de agosto de 2009, hace un año, cerca de 700 personas presenciaron en la plaza de toros de Fitero la representación de esta leyenda del poeta Gustavo Adolfo Bécquer. La obra no se ponía sobre el escenario desde 2006. La obra, en la que actuaron 42 fiteranos, cambió su tradicional ubicación de la plaza de los Ábsides por la plaza de toros. Con el objetivo de recuperar los antecedentes históricos del pueblo, la obra contó con un presupuesto que rondó los 9.000 euros, si bien las empresas colaboradoras y los patrocinadores del evento se hicieron cargo de gran parte de la inversión, según indicaron desde la organización del espectáculo. Esta función se recuperó gracias a la creación de la asociación cultural Bécquer en Fitero. El año pasado formaban parte de la misma los 42 vecinos de la villa que se subieron al escenario para volver a ofrecer la leyenda a los asistentes y las 20 personas que se encargaron del vestuario, imágenes, música, luz y sonido, escenarios, maquillaje y venta de entradas.
Espero que os haya resultado interesante y no demasiado largo. He recogido datos de diferentes webs como la wikipedia, iberiarural o diariodenavarra. Os agradezco cualquier comentario. Podeis encontrar más leyendas aquí.
"La muerte es el comienzo de la inmortalidad"
lunes, 16 de agosto de 2010
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: 'La Cueva de la Mora' de Gustavo Adolfo Bécquer (Fitero) |
sábado, 8 de mayo de 2010
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: 'El Miserere de la montaña' de Gustavo Adolfo Bécquer (Monte de Yerga) |
Saludos GIPEriojanos:
Ya comentamos en este blog la leyenda del Picuezo y la Picueza, que se sitúa en la localidad de riojabajeña de Autol. Volvemos a sus alrededores para hablaros de otra leyenda de la que es probable que habréis oído hablar, puede que incluso hayais leido gracias a su famoso autor español, o que hasta hayáis asistido a su representación. Me refiero a la leyenda del Miserere de la montaña de Gustavo Adolfo Bécquer.
El Miserere es uno de uno de los cuentos englobados dentro de 'Rimas y leyendas' del poeta y narrador sevillano Gustavo Adolfo Bécquer (1836 - 1870), icono del romanticismo español. Fue publicado por primera vez el 17 de abril de 1862 en "El contemporáneo". Ha sido objeto de varias adaptaciones, siendo una de las más curiosas, conocidas y destacadas la realizada por Carlos Giménez en febrero de 1971 en forma de historieta dentro del número 8 de la revista "Trinca".
La trama se desarrolla en la época medieval, durante la noche de Jueves Santo, en la conocida abadía navarra de Fitero. Pero la leyenda está inspirada, muy seguramente, en el monasterio de Yerga, entre Autol y Grávalos. A continuación expondré un resumen de la leyenda (en cursiva y azul), pero si no han leído el original de Bécquer recomiendo se salten esta parte y lean el texto completo, al que podran acceder al final de este artículo.
Un afamado compositor llegó un día al monasterio, pidiendo asilo. Huía de su anterior vida de pecado y deseaba purgarlo escribiendo una música que contuviese el "salmo del miserere", el más hermoso y triste miserere que jamás se hubiera escrito, pero no conseguía terminarlo.
Entonces, uno de los frailes, le contó la antigua historia del miserere de la montaña: en el cercano monte, donde existió un primigenio monasterio, que fue destruido por la maldad de unos ladrones, se oía, en la noche de Jueves Santo, el más lastimero de los cánticos.
Intrigado y temeroso, decidió subir al monte dicha noche, para comprobar qué había de realidad en aquellas palabras. La oscuridad fue envolviendo al músico y, cuando fueron las once, éstas sonaron en las inexistentes campanas del destruido monasterio. Llegaron a él las palabras del lúgubre canto, entonadas por los asesinados frailes mientras el monasterio se reconstruye, acompañados por el ruido del viento en los árboles, el chocar de piedras y de huesos.
Fue tal el terror que le inspiró la escena, que perdió el conocimiento. Ya de regreso, intentó escribir la obra pero, al llegar al punto de su desvanecimiento, no podía continuar y murió afiebrado y enloquecido, sin poder terminar su maravilloso "Miserere".
Esta leyenda se puede relacionar con el antiguo mito de Anfión (hermano gemelo de Zeto, e hijo de Antíope y Zeus en la mitología griega), pues tiene su semejanza en que los dos utilizan el poder de la música en relación con las piedras, ya que Anfión tocaba la lira (regalada por Hermes) de tal manera que las piedras le seguían espontáneamente y se colocaban en su sitio en el muro de Tebas.
Miserere es el nombre que se da al salmo 50 de David en la Biblia, y esto se debe por empezar con dicha palabra en la versión latina o Vulgata. La versión cantada más conocida es de Allegri, y es a capella. Está escrita para dos coros, uno de cuatro voces y otro de cinco. El primer coro canta una versión simple del tema original y el otro, a cierta distancia, canta un comentario más elaborado. Desde su composición, el Miserere se canta en la Capilla Sixtina en la mañana del Miércoles y del Viernes Santo.
Esta es la letra traducida del Miserere que se cantaba antiguamente en las iglesias durante las misas de Semana Santa:
Misericordia, Dios mío;
tu gran clemencia me valga.
Lágrimas vierten mis ojos,
confusión tengo en el alma.
Por tu gran misericordia,
de mí ten piedad, Dios mío.
Borra mis iniquidades
porque estoy arrepentido.
Las manchas negras del alma
y aquel pecado que hice
lava, lávalo de nuevo,
que tanto, tanto me aflige.
Ahora yo reconozco
que mi pecado fue grande,
y su continuo recuerdo
me tiene triste y cobarde.
Contra ti sólo pequé.
En tu presencia he pecado.
Con el perdón que me otorgues
se callarán los malvados.
Atiende, que soy muy débil
y en pecado concebido.
El mal lo traigo heredado;
soy un pobre desvalido.
Yo me acuerdo de aquel tiempo
en que inocente vivía,
y conocí los arcanos
de tu gran sabiduría.
Hoy necesito que laves
con el hisopo mi alma.
Blanca quede como nieve
al influjo de tu gracia.
Háblame dulces palabras,
que despidan mis tristezas,
que me absuelvan y me alienten,
que restituyan mis fuerzas.
Aparta tu faz divina,
no mires a mis pecados.
Sírvelos fuera del alma,
que me tienen contristado.
Un corazón puro y casto
crea dentro de mi pecho,
y en los unos de mi alma,
viva el espíritu recto.
Mírame con buenos ojos,
no me arrojes de tu lado;
No me prives de tu gracia
ni de tus dones sagrados.
Devuélveme la alegría,
y tu amistad siempre amable,
y fortaleza de príncipe
para servirte constante.
Por el escándalo dado,
y que tanto se ha perdido,
enseñaré tus verdades,
combatiré a los impíos.
Líbrame, Dios, de las penas
que mis pecados merecen,
y mi lengua a tu justicia
celebrará para siempre.
Ábreme, Señor, mis labios
porque mi lengua te alabe,
y te adore y te venere
como a Dios y como padre.
Mi dolor, mi contrición,
será a ti más aceptable,
que todos los holocaustos
y confusiones legales.
Sacrificio a Dios muy grato
en mi alma atribulada,
y un corazón ya contrito
nunca su amor la rechaza.
Mírame aún con agrado,
y a tu pueblo con clemencia;
afianza tus murallas
y firme tu reino venga.
Haré entonces sacrificio
con toda suerte de gracia,
de amor, de paz y consuelo,
de justicia y alabanzas.
Desde 1994, y a cargo de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Autol, se representa el Miserere de la Montaña en donde se originó la leyenda, el monte Yerga en Autol, donde descansan los restos del monasterio cisterciense que en su momento inspiró a Béquer a escribir este relato. Al área de recreo con las ruinas (a 925 m de altura) se puede acceder desde el Corral del Portillo (865 m) o por una pista transitable para vehículos de 11km que parte cerca de Autol desde la carretera que une Autol con Aldeanueva del Ebro. Esta representación se lleva a cabo a finales de junio o principios de julio, por la noche, y en ella participan bastantes personas del pueblo, involucrando cada año a más gente (ya más de cincuenta). Aunque el fondo es el de Bécquer, el relato se ha tenido que adaptar para que su representación sea amena y resulte lo más 'realista' posible. Más información la podéis encontrar en http://www.elmisereredeyerga.org/ (gracias a Carlos F. Hernández Jimenez, alcalde de la Cofradia del Santisimo, en Autol, por hacernos llegar la modificación de la dirección de la página web). Podeís ver más fotografías de la representación desde este enlace. Y desde este otro enlace de Youtube podeis ver videos de esta representación.
Las ruinas del monasterio cisterciense del Monte de Yerga están en pleno monte a doce kilómetros de Autol, aunque están en la jurisdicción de Alfaro, y se limitan al ábside de la Iglesia y un par de dependencias mas construidas en mampostería y sillería. El monasterio, el primero fundado en España bajo la regla del Cister tras su expansión desde Francia, data de 1136, cuando un grupo de monjes del Cister, encabezados por el Abad Durango, llega a Santa Maria de Yerga. Venian desde el monasterio de Scala Dei (Francia) requeridos por el Rey de Castilla Alfonso VII, que les encarga la tarea de repoblar estas difíciles tierras, pues eran tierras fronterizas entre Navarra, Castilla y Aragón. Como era propio del carácter severo y eremita de dicha orden en sus comienzos, el paraje natural agreste y alejado de poblaciones, erá el idóneo en la cima de Yerga, donde mana una asombrosa fuente, dada la altitud. Pero no duró mucho el asentamiento y, probablemente debido a las duras condiciones del clima, debieron abandonar el lugar.
La Sierra de Yerga actúa de divisoria de aguas entre las cuencas de los ríos Cidacos (al norte) y Alhama (al sur), estableciendo una barrera natural entre las tierras de la Rioja Baja y las sierras ibéricas. Su máxima altura es el Gatún (1158 m), aunque es el monte Yerga (1101 m) su cumbre más conocida y la que le da nombre. Es conocida por montañeros y excursionistas de la Rioja Baja, y pueden disfrutarse de los densos carrascales contrastando con las tierras más cercanas al Ebro, en su mayoría ocupadas por viñas. También son dignas de mención las repoblaciones de pinos. El monte Yerga posee en su cima el mayor enjambre de antenas de toda La Rioja, encontrándose su cresta adornada por aerogeneradores.
Es en el año 1140 cuando los monjes marchan a Nienzabas, una villeta desierta en un llano allí cercano, con tierras donadas por Alfonso VII tras la mediación de dichos monjes para evitar la guerra entre el y Rey de Navarra García Ramírez IV, y en 1152 fundan un nuevo monasterio en Fitero, en el valle del Alhama (en la comarca navarra de La Ribera, a 23km de Tudela y 89 km de Logroño), que fue uno de los más importantes del Cister en España, con tierras mas dóciles y menos inhóspitas. El primitivo asentamiento de Yerga pasó a ser una granja cisterciense en régimen de alquiler. La edificación del segundo y definitivo monasterio de Fitero, comenzó en 1179 y su iglesia fue consagrada en 1247. Así, olvidadas y sepultadas por el bosque permanecían las ruinas en el monte de Yerga, hasta que en 1865, Bécquer, camino de Veruela (el Real Monasterio de Santa María de Veruela es una abadía cisterciense del siglo XII cerca de Vera de Moncayo, en la provincia de de Zaragoza), para en el monasterio de Fitero una temporada para reponer su delicada salud.
Dejando volar la imaginación podemos ver a Bécquer conociendo la antigua biblioteca de dicho monasterio, y sacando de los ancianos monjes los misterios y secretos que se esconden en los claustros. Así fue como Bécquer, movido por la búsqueda de lo misterioso, su gran afición, buscó y acaso por casualidad, encontró las ruinas del antiguo monasterio. Su alma de poeta comprendió al instante que dichas piedras guardaban un secreto, una maldición, una historia que contar, una historia de horror y muerte, que pueden leer aquí.
Más leyendas riojanas y casos parapsicológicos disponibles desde este INDICE. Dejas vuestros comentarios y opiniones libremente.
"La muerte es tu verdadera amiga, es la única que te saca de los problemas"
sábado, 20 de marzo de 2010
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: Leyenda del Picuezo y la Picueza (Autol) |
Saludos GIPEriojanos:
En esta ocasión visitamos la bella localidad de Autol, situada en el valle del Cidacos, en busca de una antigua leyenda que ha acompañado a sus habitantes durante generaciones que se pierden en el recuerdo. No puede mencionarse Autol, sin una referencia a esas joyas de la Naturaleza, el Picuezo y la Picueza, maravillas geológicas que admiran a los extraños y enorgullecen a sus vecinos. Si usted no sabe a que nos estamos refiriendo, solo observe la siguiente fotografía, y puede que reconozca en estos dos monolitos rocosos, uno de los paisajes más reconocibles y emblemáticos de toda La Rioja.

El Picuezo y la Picueza son dos rocas esculpidas por los vientos y las lluvias en una labor de siglos, y que han visto nacer y crecer al pueblo de Autol, como dos padres siempre pendientes de sus hijos, los autoleños o catones. Autol pertenece a la comarca de Arnedo, en el valle del Cidacos (Rioja Baja), a 58 km de Logroño, 13 km de Calahorra y 11 km de Aldeanueva de Ebro. En 2009 había censados 4359 habitantes, siendo sus fiestas patronales a partir del 7 de septiembre en honor a San Adrián Y Santa Natalia. El 3 de febrero se celebra San Blas, con el típico bollo o rosco 'barzón'. Conocido es Autol por su producción de setas y champiñones, aunque cultiva también viñas, cereales, olivo, espárragos, hortalizas y frutas.
Al igual que otras localidades de la zona, Autol estuvo bajo dominio árabe, y zonas de su casco antiguo presentan un trazado laberíntico, con callejuelas estrechas y sinuosas, recordando una medina. Existen numerosos edificios civiles de interés. En su mayor parte, casas palaciegas de ladrillo de los siglos XVII y XVIII, bien conservadas, con bonitos escudos en la fachada y aleros de madera. Una de ellas, en la esquina de las calles El Puente y Miralrío, posee un singular arco en su base bajo el que corre un curso de agua.
La iglesia de San Adrián y Santa Natalia, del siglo XVI, presenta una interesante muestra de estilos, con una bonita portada decorada con motivos mudéjares. En el interior se encuentra la talla de la Virgen de Yerga, de comienzos del siglo XIII, con mezcla de rasgos románicos y góticos. Cerca de la iglesia, en la parte alta del pueblo, queda en pie la torre del castillo árabe, muy agrietada.
Los conocidos popularmente como "el Picuezo y la Picueza" son dos grandes monolitos de piedra arenisca erosionada. El primero mide unos 42 metros de alto por 10 de diámetro, mientras que la segunda es de unos 28 metros. Hay a su lado una forma redondeada y plana, conocida con el nombre de 'Torta' o 'Harinosa'. Estas formaciones se encuentran en un agradable paraje junto al río, en el que se ha creado un pequeño parque con un estanque y un surtidor. A pocos metros se conserva un puente con dos tramos claramente diferenciados. El más antiguo, que llega hasta la mitad del río, posee dos arcos desiguales de ladrillo macizo y muros de sillería y mampostería, y se dice que es de origen romano.
No se conoce el origen de los nombres de Picuezo y Picueza, pero sus formas vagamente humanas, según el punto de vista hasta dicen que parecen 'frailes capuchinos', les han convertido en protagonistas de alguna leyenda. Según una de ellas, caminaba un matrimonio desde la localidad cercana de Quel hacia Calahorra, y al llegar a las inmediaciones de Autol hicieron un alto en el camino para comer una torta o harinosa (de ahí el nombre de la roca acompañante) que llevaban. En aquel momento pasó por allí una viejecita, la cual les pidió un pedazo de la torta. Ellos contestaron que preferían convertirse en piedra antes de compartir con ella el pan. La anciana les respondió que, puesto que lo deseaban, así había de ser. Lo cual, efectivamente, sucedió, porque parece ser que la vieja era en realidad la Virgen Santísima disfrazada.
No obstante, la leyenda más difundida es la que cuenta que el Señor del Castillo poseía una viña muy especial, que daba exquisitas uvas, que alguien estaba robando. Una noche, el guarda sorprendió a una pareja que ocultaba algo en una cesta; les pidió que lo mostraran, sospechando que eran uvas, a lo que la pareja se negó y tentó al diablo diciendo: "que nos volvamos piedra, si son uvas lo que aquí llevamos". La maldición cayó sobre ellos por mentir, porque eran uvas del Señor lo que ocultaban. En ese mismo instante, desaparecieron, y en su lugar aparecieron dos enormes rocas con forma humana, una muy alta y delgada y otra baja y rechoncha. Y allí permanecen desde entonces, para señal de advertencia a ladrones y mentirosos.
Para recordar estas leyendas tan arraigadas entre los catones, en la Plaza de España se encuentra una estatua que representa el momento en que la pareja está convirtiendose en los Picuezos. En esta entrada podeis ver una comparativa de las cabezas de estas estatuas con los verdaderos Picuezos.
Cualquiera que fuera la causa de su conversión en piedra, esta pareja de enamorados sigue guardándose eterno amor y, en ocasiones, nocturnos paseantes los han sorprendido susurrando suaves palabras de amor. ¿O quizás es el viento? Yo prefiero dejar volar la imaginación... y hablando de dejar, no sean tímidos y dejen sus comentarios, preguntas y opiniones, o envien sus correos a giperioja@gmail.com. Para consultar más entradas de 'Parapsicología en La Rioja' consulten su ÍNDICE.
Respondiendo al comentario de Carlos Ezquerro decir que cogí fotografías de tres o cuatro páginas web, luego hice una criba y unos mosaicos con las fotos que más me gustaron. La página en la que más recogí, con diferencia es http://elpicuezo.blogspot.com/, un completo y recomendable blog sobre la localidad de Autol. Saludos.
"Siempre son los demás los que se mueren"
jueves, 1 de octubre de 2009
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: Milagro de la Virgen Peregrina (Leiva de Río Tirón) [II] |
Saludos GIPEriojanos:
Continuando con la primera entrega de esta leyenda, voy a finalizarla esperando que haya sido de vuestro interés.
Son numerosas las imágenes de la Virgen Peregrina, especialmente en el Camino de Santiago. En la Cantiga 49 de Alfonso X el Sabio se presenta a Santa María guiando a los peregrinos perdidos en el Camino. En textos de Gonzalo de Berceo la Virgen aparece no sólo como guía, sino como salvadora de los peregrinos pecadores.
Son conocidas otras narraciones del mismo hecho, como el acróstico publicado por Jumarvar en la Imprenta Sagreda de Haro en 1963, al dorso de una estampa, que dice así:
Virgen Peregrina, los libenses
Invocándote a porfía, te aclamamos
Reina Azul de corazones; de celeste
Gracias llena; que entre todas las mujeres
En ti sola quiso Dios hacerse humano
Nuestra Virgen, nuestra Madre, nuestro amparo!
Peregrina sin parar, mirando arriba,
Eres símbolo y guión de quien camina
Renovando sus afanes por llegar...
Esperanza y caridad y fe operante;
Gozo y vida sénos Tú, para alcanzarte
Recorriendo el mundo entero y predicar...:
Ir contigo misioneros; que a tu vera
Nazca Cristo en los infieles; y la tierra
A tu lado sólo sepa caminar.
Más conciso es el cuarteto que don Carmelo trecedor puso al pie de la Imagen en su libro sobre Leiva:
Para conseguir el Cielo

Pero sin duda la más conocida es el romance a la virgen Peregina, escrito por el antiguo párroco de Leiva, Don Carmelo Tecedor Hernáez:
Entre viñas y trigales
Que un milagro aquí os haga.
Estas flores y esta lámpara
Las imágenes son del río Tirón a su paso por Leiva, la iglesia de Leiva, y una vistra aérea del Castillo de Leiva. Haz tus comentarios, los esperamos. El resto de entradas de 'Parapsicología en La Rioja" a través del ÍNDICE.
"Una vida inútil equivale a una muerte prematura"
martes, 15 de septiembre de 2009
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: Milagro de la Virgen Peregrina (Leiva de Río Tirón) [I] |
Saludos GIPEriojanos:
En esta entrada os hablaré sobre el milagro atribuido a la Virgen Peregrina y a la que se guarda culto en el lugar de la leyenda (Leiva de Río Tirón). Espero que os guste.
Leiva está situada al noroeste de La Rioja a 11 kilómetros de Santo Domingo de la Calzada (su cabecera de comarca), a 20 kms. de Haro y a 56 kms. de Logroño. En el censo de 2008 contaba con 299 habitantes, los llamados olivenses. En la imagen se muestra la situación geográfica del pueblo.
Primeramente ofreceré la versión de Alfredo Gil del Río:
"Llovía intensamente, por los caminos encharcados marchaba una mujer llevando a su hijo en brazos. Ella era una peregrina que vestía el clásico traje de peregrino: sombrero, sandalia, esclavina, bordón… la noche dominaba ya todos los horizontes.
“Madre, debes descansar”, dijo el hijo: “Estás muy cansada”.
Cerca había un pequeño cenobio donde descansaban los peregrinos. En él buscaban alojamiento. La posadera le recibió con lágrimas en sus ojos y la congoja en su rostro, aumentado más el llanto al contemplar a la peregrina que llegaba con un niño en brazos.
“¿Por qué lloráis, Señora?”
La posadera respondió: “Acabo de perder a mi único hijo”.
En el interior de la humilde mansión yacía el cuerpo de un niño.Pasó la noche. Al amanecer, la madre, atormentada, se dirigió al lugar donde estaba su hijo muerto. Un grito se escapó de su garganta. El niño, su hijo, le sonreía al tiempo que se incorporaba para su abrazo. Entusiasmada, loca de alegría buscó a la mujer peregrina.
No estaba ya en el cenobio. Había desaparecido. Aquella mujer vestida de peregrina, con su hijo, no era otra que la Virgen con el niño y que había devuelto a la vida al niño muerto en el humilde edificio."
Hasta aquí la leyenda. Aquel cenobio, aquel edificio es hoy la ermita de la virgen Peregrina de la histórica villa de Leiva donde puede admirarse a una virgen vestida de peregrina. Esta edificio barroco es del siglo XVIII y ha sufrido varias transformaciones y restauraciones a lo largo de los años, pero sin duda reemplazó a otros edificios anteriores. Construcción de sillería, sillarejo y mampostería con una nave de tres tramos. En el exterior, existe un crucero sin crucifijo o picota, junto a la ermita, que data del siglo XVI (como se pued apreciar en la fotografía).
Está a medio kilómetro de Leiva, y son muchos los devotos que se acercan a la ermita para visitar a la Virgen Peregrina, que recibe fervoroso culto durante el año. Se fundó la Asociación de Caballeros de Nuestra Señora la Virgen Peregrina de Leiva, con unos Estatutos muy interesantes. El texto de la novena nos recuerda literalmente lo siguiente:
"La tradición cuenta cómo, entre los peregrinos que por nuestra calzada romana se dirigían a Santiago de Compostela, un día pasó por Leiva la Virgen Inmaculada disfrazada de peregrina y llevando a su Hijo de la mano. Quiso Dios premiar así la caridad de este pueblo milenario, que daba hospedaje y cariño a cuantos peregrinos solicitaban esa obra de misericordia".
En el interior destaca la imagen que imagen representa a la Virgen y el Niño ataviados con la indumentaria de peregrino; esclavina y capa con veneras, sombrero de ala ancha con distintivos jacobeos, calabaza de San roque, morral y bordón. Data del siglo XVIII, hacia 1765, de estilo rococó, y según recuerda la tradición parece que fue adquirida en Francia. Se trata de un conjunto formado por la imagen de la Virgen, (90 x 55 x 31 cm) la imagen del niño (53 x 34 x 20 cm) y la correspondiente base (74 x 42 x 8, cm). La imagen parece que reemplazó a otra anterior, ya que la tradición entronca este título mariano con las primeras peregrinaciones jacobeas de la alta Edad Media. La ermita se sitúa precisamente junto a la calzada romana por donde los peregrinos iban a Compostela antes que a finales del siglo XI desviara el camino un poco hacia el sur Santo Domingo de la Calzada.
La Virgen se representa en posición erecta, con la postura en ademán de caminar, porta el bordón en la mano izquierda, en tanto que con la derecha da la mano al Niño. Viste túnica en color blanco azulado con estampados de flores y rocallas, las mangas anchas y con corlas en verde los interiores. Sobre los hombros esclavina en color negro con cenefas de rocallas en gofrados dorados y conchas con bordones policromadas en su color. Se cubre la cabeza con gorro de peregrino, decorado con conchas. A la cintura lleva la cantimplora en forma de calabaza de san Roque y un pequeño morral dorado. Tiene los ojos de cristal, pendientes y su peinado recogido atrás con moño, calza zapatos negros.
El Niño, representado a una edad como de 12 años, mantiene una posición similar a la de la Virgen, su túnica es de un azul más intenso con los estampados de flores y adornos en tonos dorados. Porta el bordón en la mano derecha y con la izquierda da la mano a su Madre. Lleva capa de tono marrón con la esclavina negra, y adornos jacobeos en su color y, cenefas de rocalla con gofrados dorados, el interior de la capa imita la piel de armiño. El gorro es prácticamente igual al de la Virgen, en la forma y en la decoración. Tiene los ojos de cristal y también calza zapatos en color negro. Lleva a la cintura la cantimplora y el morral ambos iguales en la forma pero mas reducidos de tamaño. La base imita un suelo de pradera, con tonos naturales.
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"¿Existe el Infierno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí?"
martes, 25 de agosto de 2009
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: Leyenda de las 400 manos de Lutia (Lumbreras, Viniegra de Arriba, Puerto de Piqueras) |
Saludos GIPEriojanos:
En esta entrada voy a hablaros de una leyenda histórica, pero sin ningún elemento paranormal. Espero que a pesar de ello os guste, pues personalmente me gustan todo tipo de leyendas.
La población celtíbera de Lutia que Apiano menciona en su obra es de gran importancia, pues constituye la base histórica de una de las leyendas más antiguas de La Rioja, "Las cuatrocientas manos de Lutia". Aunque hay discusión sobre si Lutia estaba situada en La Rioja, el caso es que la leyenda es conocida entre nuestras gentes.
Lutia era una antigua ciudad celtíbera, perteneciente a la tribu de los lusones (o a la de los arévacos según otras fuentes, o incluso a los pelendones según otras). Aunque no hay unanimidad en la comunidad arqueológica, una gran parte opina que se corresponde con las ruinas junto a las que se levanta hoy la villa de Luzaga (Guadalajara), y en las que se encontró el famoso Bronce de Luzaga. Otros estudiosos la situan en los pueblos riojanos de Lumbreras de Cameros o Viniegra de Arriba.
El Bronce de Luzaga es una pequeña placa de bronce de 16 x 15 cm. que contiene un texto en lengua y escritura celtibérica. La variante del signario usado es la variante occidental, donde se detecta el uso del sistema dual que permite diferenciar las oclusivas dentales y velares sordas de las sonoras. El texto está realizado con la técnica del punteado y se distribuye en ocho lineas que contienen 123 signos. La placa presenta siete orificios distribuidos de forma regular y presenta más de un tercio de la superficie exenta de escritura. Fue descubierto a finales del XIX en las ruinas que rodean la zona norte del casco urbano de Luzaga (Guadalajara), y hoy día está en paradero desconocido, aunque se supone que permanece en una colección privada en Soria. Se muestra una recreación del mismo.
Los celtíberos habitantes en la península ibérica tuvieron que enfrentarse a los ejercitos de la poderosa y conquistadora Roma. Una de las tríbus que más guerra y problemas presentaron fue la arévaca, y especialmente la ciudad de Numancia, donde surgió la conocida y heroica defensa numantina.
Los romanos devastaron extensos territorios aledaños, por ejemplo la ciudad de Contrebia Leukade (en la actual Inestrillas o Aguilar del río Alhama según algunos estudiosos), que se rindió tras cuarenta y dos días de asedio. Ocho años después, en el 134 antes de Cristo, el cónsul Publio Cornelio Escipión Emiliano puso cerco a Numancia (actual Soria) con sesenta mil hombres, varios campamentos y el bloqueo del Duero. Era el comienzo del famoso asesio, y en el marco de esta guerra se inicia la leyenda que nos ocupa, y que narraremos según se cuenta en La Rioja.
El jefe numantino Avaro comprendió lo desesperado de la situación y convocó asamblea.
- En nuestras familias comienza a pasarse hambre; hemos de encontrar pronto soluciones.
- Yo tengo una, señor.
- Habla, Retógenes.
- Entre nuestras tribus siempre ha habido una hermandad. Propongo que vayamos a pedir ayuda a los más cercanos.
- ¿Cuántos van a ir?
- Con cuatro más me vale.
- ¿Por qué dices "me vale"?
- Porque quiero ser el jefe de la expedición.
De noche, los cinco se despidieron de sus familias y, aprovechando la ayuda de la niebla, el joven Retógenes 'el Caraunio' y sus compañeros fueron esquivando las patrullas romanas. Tres días caminaron por tierras amigas pasando Piqueras con nieve, llegando a la pelendona ciudad de Lutia (ubicada entre las actuales Lumbreras y Viniegra de Arriba) donde expusieron su empresa ante el estupor de los más ancianos que rechazaron ayudarles por temor a la represalia romana.
- Nuestro mensaje es muy claro: Numancia morirá si el resto de las tribus celtas no acude en su auxilio.
- Retógenes -habló el más anciano-, nos pides un imposible. Sabéis cómo las gastan los romanos. Si os vencen, no dejarán de esta ciudad piedra sobre piedra y repartirán nuestras tierras entre quienes no os hayan apoyado. Es la última palabra de los ancianos.
- ¡Ésta no es ocasión de palabras, sino de hechos! -alzó la voz un joven-. Entre nuestras gentes siempre ha sido ley ayudar al hermano.
- ¡Así es! -gritaron muchos jóvenes.
- ¡No es así! ¡Esas son palabras nacidas de la imprudencia! -habló de nuevo el mayor.
- ¡Si los jóvenes acatáramos sus conductas, aquí y ahora comenzaríamos a ser viejos para toda la vida!
En un grupo de jóvenes prendió la llama insurreccional en apoyo de sus hermanos numantinos pese a la férrea oposición de sus mayores. De este modo la aurora vio a cuatrocientos jóvenes de Lutia pisar la nieve hacia Piqueras en auxilio de Numancia. Pero los ancianos de Lutia, temiendo las represalias romanas avisarona Escipión, quién corrió en persona con sus tropas para interceptar la ayuda.
Justo en lo más alto fueron sorprendidos y les rodearon cuatro cohortes romanas, que les hicieron prisioneros. El penoso castigo tuvo lugar allí mismo, y fue el de cortarles la mano derecha a todos y cada una de aquellos valientes jóvenes para que nunca más levantasen su espada contra Roma. Allá arriba, en el Alto de Piqueras, quedaron las manos -como cuatrocientas rosas serranas- sobre la nieve.
La versión que nos da Apiano (en el texto 94 de “Historia Romana, sobre Iberia”) no coincide enteramente con la versión popular pero merece ser mencionada por sus diferencias y su valor histórico:
"Retógenes, un numantino apodado caraunio, después de convencer a 5 amigos cruzó sin ser descubierto en una noche de nieve el espacio que separaba ambos ejércitos en compañía de otros tantos sirvientes y caballos. Llevando una escala plegable saltaron sobre el muro de circunvalación, después de matar a los centinelas de ambos lados pasaron los caballos por medio de la escala y fueron a pedir ayuda a las ciudades arévacas invocando lazos de sangre. Algunas ciudades no les escucharon pero llegaron a una ciudad rica "Lutia" distante trescientos estadios, cuyos jóvenes simpatizaban vívamente con la causa numantina e instaban a su ciudad a concertar una alianza, pero los de más edad comunicaron éste hecho a escondidas a Escipión. Este al recibir la noticia alrededor de la hora octava se puso en marcha con lo mejor de sus tropas ligeras y al amanecer rodeando Lutia exigió a los cabecillas de los jóvenes. Después le dijeron que habían huido de la cuidad. Ordenó Escipión saquear la cuidad si no los entregaban y ellos por temor los entregaron en numero de 400. Después de cortarles las manos levantó la guardia marchando a la carrera.".
Según las crónicas que nos han llegado, Lutia es la única que intentó acudir a la llamada de socorro de Numancia. Este intento de ayuda conllevó la venganza del propio Escipión que, antes de que los lutiacos se pusiesen en marcha, llegó a la ciudad y cortó las manos de 400 jóvenes, logrando así asestar dos golpes a sus habitantes: el primero físico, dejando inutil a la población trabajadora, y el segundo moral, impidiendo a los guerreros morir honorablemente en el campo de batalla puesto que no podían empuñar armas.
Véanse las diferencias de adscripción de Lutia (pelendona en la leyenda, arévaca según Apiano). Además en el texto de Apiano el número de jóvenes mutilados parece responder más al temor al saqueo romano que al número de jóvenes valientes, y el lugar de la tragedia es la propia Lutia y no el puerto de Piqueras.
Los que defienden la identidad riojana de Lutia, la sitúan en el lado riojano del Puerto de Piqueras por lo que algunos historiadores la ubican entre la actual Lumbreras y Viniegra de Arriba, debido a algunos restos arqueológicos encontrados en estos dos pueblos. “Viniegra de Abajo es Lutia” se puede leer en una página web de esta localidad, por lo menos tienen un bar con este nombre, y puede que tengan razón pero la realidad es que todavía no se ha descubierto su ubicación. Además sería lógico pensar que una importante ciudad (400 jóvenes) y rica (según Apiano) se situara en la vía de comunicación entre Numancia y la importante Varia (Varea).
También hay quien piensa que estaba al sur de Numancia pero las leyendas siempre tienen algo de verdad y en esta tiene forzosamente que estar al norte de Piqueras. Por otro lado, según Apiano, Lutia distaba 300 estadios de Numancia, aproximadamente 55,5 Km. ya que un estadio romano equivale a 198 metros. Siguiendo el trazado de la N-111, paralela al Tera y el Piqueras-Iregua, esa es aproximadamente la distancia que existe entre Numancia y Lumbreras. Si prescindimos de las revueltas del puerto para suavizar las pendientes, esa distancia nos llevará cerca del actual emplazamiento de Villanueva. Por lo tanto, pudiera ser que en algún lugar entre Lumbreras y Villanueva, sepultada por el paso del tiempo, probablemente en un altozano, se encuentre la ciudad de Lutia. O pudiera ser que no, el tiempo lo dirá.
Mientras, se ha inaugurado un centro de interpretación celtíbera en Aguilar del Río Alhama. En Soria, en el Museo Numantino, en 2005 hubo una exposición titulada "Celtíberos. Tras la estela de Numancia”. En las fotografías se puede ver el cartel de la exposición en el que destaca un bastón de mando que son dos caballitos, parecido a otro objeto encontrado en Numancia (un caballo con jinete). Los dos guardan un parecido bastante singular con un pequeño objeto encontrado en Montemediano, cerca de Villanueva de Cameros, que se muestra en un dibujo.
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"Lo único que nos separa de la muerte es el tiempo"
viernes, 1 de mayo de 2009
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: Leyenda de la Cruz de los Valientes (Grañón) |
Saludos GIPEriojanos:
Cuando el Camino de Santiago se despide de Santo Domingo de la Calzada, enfila hoy por la carretera hasta la bella villa de Grañón. A poco de iniciar la cuestecilla, se observa, a la izquierda, casi confundida entre la renque de postes de luz, una modesta cruz de madera. Es la Cruz de los Valientes, recuerdo de la la leyenda que nos ocupa.
Presenta Grañón uno de los más hermosos trazados jacobeos, con calles muy rectas que se curvan en los extremos para amoldarse a las redondeces del cerro. Los orígenes de Grañón se remontan a la construcción del castillo, a finales del siglo IX, por el rey de Castilla Alfonso III, sobre la cima de un cerro testigo situado al Noroeste de la villa, conocido también como Mirabel. Grañón estuvo rodeado de murallas, de las que no queda ningún vestigio actualmente. A medida que fue consolidándose el nuevo centro urbano, el castillo perdió importancia y la villa fue evolucionando y su población aumentando, desde aquel núcleo inicial surgido en el siglo XII. (Cartel del paso del Camino de Santiago por La Rioja)
Grañón es el último pueblo del Camino de Santiago en La Rioja. Pertenece a la comarca de Santo Domingo de la Calzada y al término jurisdiccional de Haro. Sus habitantes, grañoneros y grañoneras, viven de la agricultura y la ganadería principalmente, por lo que la mayoría de los jóvenes terminan abandonando el pueblo para buscar otros medios de subsistencia en lacapital, Logroño.
El municipio se ubica en el extremo más occidental de La Rioja, en la denominada Rioja Alta, limitando con la provincia de Burgos. Con una altitud de 723 metros dista 53 km de Logroño, 6km de Santo Domingo de la Calzada y 60 km a Burgos. En 2008 contaba con 326 habitantes censados. Su paisaje oscila entre zona montañosa y boscosa y pendientes suaves. La red hidrográfica es tan escasa que en los veranos muy calurosos se llega a restringir el uso de agua. La vasta superficie del término municipal es utilizada en su mayoría como campo agrícola. Solo un 10% corresponde a terreno arbolado. La tierra es de secano, por tanto los cultivos están dedicados casi completamente al cereal, aunque también hay grandes terrenos de patata y -en menor medida- de otros cultivos de regadío como guisantes y alubias. (Foto de Grañón)
Aquí nació Martín García, uno de los héroes de nuestra leyenda. A lo largo de los siglos, numerosas localidades riojanas han mantenido entre sí rivalidades, discusiones, pleitos y concordias al arrogarse derechos sobre comunales, dehesas y regadíos. Una de las discrepancias más famosas fue la habida entre el poderoso núcleo de Santo Domingo de la Calzada y el modesto -pero orgulloso- de Grañón, por una dehesa con un encinar de mil fanegas que se extendía entre ambas poblaciones.
Las disensiones habían llegado a tal extremo que la guerra parecía iba a ser la única solución. En consecuencia, los concejos se convocaron a la entrada del encinar. Mediaba el siglo XIV.
-Esto no puede seguir así -comenzaron a explicarse los de Santo Domingo.
-Lo mismo pensamos nosotros -replicaron los de Grañón.
-Como hombres responsables de los tiempos venideros de esta tierra, invocamos los privilegios que nos concedió el rey Pedro I el Cruel, por los que somos poseedores de la Dehesa.
-Nosotros apelamos a las mercedes conseguidas de Enrique II de Trastamara. El terreno es nuestro.
-Santo Domingo puede presentar, además, los testimonios de pastores y cazadores que han desempeñado sus actividades en esa zona durante muchos años.
-Vale más la palabra del ermitaño de Carrasquedo, que viene hacia aquí.
-Con razón corre por todos los pueblos el dicho: "Grañón, en cada casa un ladrón".
-Pues sí que podéis presumir vosotros, id a Bañares y preguntad lo que dicen de vuestro patrón: "Si lo apedreamos -muy bien hacemos -que no se meta el santo -en terreno ajeno".
(Nota: Uno de los pilares del orgullo local es el carácter comunitario de la sociedad tradicional, con aspectos de cooperativismo y trabajos comuntarios en pro de la colectividad. Esta solidaridad interna fomenta, a su vez, la oposición a los pueblos vecinos, concretandose en innumerables motes a los del pueblo vecino, refranes y dichos, como aquél de Nalda: "Permítalo Dios del cielo y la Virgen soberana, que caiga Peñavigenza y mate a los de Islallana".) (Foto de la Cruz de los valientes)
La llegada del ermitaño evitó que los representantes echaran manos a sus espadas.
-¡Paz! !Haya paz en nombre de Dios y de la Virgen de Carrasquedo!
El mercado semanal calceatense fue en esta ocasión un hervidero de murmullos e intenciones. Desde primeras horas se intuía que algo grave iba a ocurrir. A mediodía, la multitud se apiñó ante el edificio donde se hallaban los munícipes, pidiendo ir contra Grañón. Los escasos de este pueblo que habían acudido a la feria, salieron escopeteados a refugiarse dentro de las defensas de su pequeña villa.
Ante el cariz que habían tomado los acontecimientos, ambos concejos volvieron a reunirse en la Dehesa.
-Después de lo ocurrido ayer en el mercado, hemos reflexionado durante horas y hemos llegado a la siguiente conclusión: con el fin de que toda vuestra población no desaparezca, lo mejor es que luchen entre sí, sin armas, dos caballeros, uno por Santo Domingo y otro por Grañón. El que venza conquista ese campo para su patria chica. Os dejamos elegir fecha.
-Nos parece buena idea, aceptamos. ¿La mañana de San Juan?
-La mañana de San Juan.
Sellaron el desafio con un apretón de manos y, unos hacia abajo, otros hacia arriba, tornaron a sus cuarteles.
Los grañoneros eligieron por paladín a Martín García, mozo robusto que se pasaba la vida labrando, sembrando y segando. Su padre había perecido en la última guerra, Sólo le quedaba la madre, la señora Graciana, que lo cuidaba como a la niña de sus ojos. Los calceatenses han escogido a un campeón especialista en grescas y marrullerías de taberna, al que cuidan con comidas selectas y le libran de todas sus tareas cotidianas.
Martín continúa dedicándose al campo. El Ayuntamiento facilita a la madre habas, tocino, chorizo y, sobre todo, caparrones, muchos caparrones (alubias rojas). Llegado el día de San juan, Martín preguntó al alcalde:
-¿Queda todavía tiempo para el desafío? Pues vamos todos a Carrasquedo.
Atravesaron la plaza, enfilando la calle de Santiago, pasando la ermita de los judíos; él, de la mano de su madre. Oró ante la imagen y se encaminaron a la Dehesa.
(Nota: la Virgen de Carrasquedo es la patrona del pueblo, que se celebra el 25 de marzo. El 1 de mayo tiene lugar el traslado de la Virgen en procesión, desde la ermita hasta la iglesia de San Juan Bautista, con actuación de los danzadores. La festividad del patrón de Grañón, San Juan Bautista, se celebra el 24 de junio.)
En un claro del bosque, esquinado por cuatro enormes encinas, esperaban los de Santo Domingo. Despojan a su caballero de sus ricas vestiduras y comienzan a untarlo todo de grasa, menos las manos. Los concejales de Grañón protestan:
-¡Eso es trampa!
-¿Trampa? ¡Vaya ignorantes! Esto se hace desde antes de los romanos. Y no protestéis, que, si os retiráis, perdéis el término.
Martín mostraba el torso desnudo, más calzas y peales. Y así empezó el combate entre el bramido del gentío. Por más que lo intentaba, Martín no lograba asir a su adversario. Este, por el contrario, con las manos secas logró tumbarlo varias veces en el suelo. Han transcurrido muchos minutos. Las energías y el aliento comienzan a faltarle a Martín, y recuerda las palabras del alcalde: "No puede fallar, Martín; ellos tienen más influencias y podrían quitarnos la Dehesa". (Otra foto de la Cruz de los valientes)
Tras un breve respiro, mira a su escurridizo enemigo, y con un último gran esfuerzo introduce su dedo corazón por el orificio donde la espalda dice adiós a sus dominios, lo levanta en el aire y lo arroja a varios metros de distancia.
Afirma la leyenda que jamás se levantó. Y que nunca Santo Domingo recabó más derechos. Y que desde entonces disfruta de la Dehesa plenamente Grañón. Alguna versión de la leyenda afirma que Martín, tras los golpes recibidos y tras el esfuerzo de derribar mortalmente a su rival, cayó tambien moribundo al suelo, aunque ganó el encinar para Grañón a caer más terde que el representante calceatense.
Algunas guías jacobeas recogen el dato de que hasta hace unos años se rezaba un padrenuestro por Martín García en la misa dominical de su villa. En Grañón tiene una calle con su nombre. Aunque la Cruz de los Valientes, situada en el camino de Santiago, cerca del lugar donde supuestamente aconteció el duelo, a la vista de todos los peregrinos, recuerda la gesta de ambos valientes, de igual a igual, que dieron sus vida por amor a sus villas, y por ello pueden estar orgullosos ellos y sus vecinos.
La Asociación de Amigos de Carrasquedo (Grañon), celebran una romería hasta la Cruz de los Valiente para conmemorar dicho litigio. Se celebra el 20 de Agosto, y se realiza una ofrenda floral y una degustación de caparrones.
Gracias, espero vuestros comentarios. El resto de los artículos de 'Parapsicología en La Rioja" podeis consultarlos a través del ÍNDICE.
"¿Quién es la muerte? La única que se cree con derecho a llevarse una vida"
jueves, 2 de abril de 2009
| [+/-] | Parapsicología en la Rioja: La leyenda de Roldán y el gigante Farragut (Alesón - Nájera) [II] |
Saludos GIPEriojanos:
Continuando con la entrada anterior, donde está la primera parte de esta leyenda, voy a terminar de relatar la leyenda sobre el héroe francés Roldán situada entre Alesón y Nájera.
Dejamos a Roldán y el gigante Ferragut conversando en una pausa de su dura batalla. Veamos como continua su historia.
- Ahora - dijo Ferragut - entiendo que Dios es uno y trino pero aún no sé cómo el Padre engendró al Hijo, cual aseguras.
- ¿Crees, - preguntó Rolando -, que Dios creó a Adán?
- Lo creo - respondió el gigante.
- De la misma manera, pues - dijo Rolando - que Adán no fué engendrado por nadie y sin embargo engendró hijos, así también Dios Padre por nadie fué engendrado y, no obstante, por obra divina, antes del comienzo de los tiempos, engendró inefablemente de sí mismo, según quiso, al Hijo.
Y el gigante dijo: "De acuerdo con lo que dices, pero no comprendo en absoluto cómo se hizo hombre quien era Dios".
- El mismo que de la nada creó el cielo, la tierra y todas las cosas - contestó Rolando - hizo que su Hijo se encarnase en una virgen, no por obra de varón, sino de su Espíritu Santo.
- No acabo de entender - replicó el gigante - cómo sin obra de varón pudo nacer, como dices, del vientre de una virgen. (Miniatura de un manuscrito de la Biblioteca Real de Bruselas, donde Roldán hiere a Farragut)
Y Rolando le dijo: "Dios que creó a Adán sin necesidad de otro hombre, hizo que su Hijo naciese de una virgen sin intervención de hombre alguno. Y como de Dios Padre nació sin madre, de la misma manera nació de madre sin padre humano. Pues tal es el nacimiento digno de Dios".
- Difícilmente alcanzo sin rubor - repuso el gigante - cómo una virgen pudo concebir sin obra de varón.
- Aquel - respondió Rolando - que hace nacer el gorgojo en el grabo del haba y el gusano en el árbol y en el barro, y que hace tener prole sin acción del macho a muchos peces y pájaros, a las abejas y serpientes, Ese mismo hizo que una virgen intacta engendrase sin concurso humano al hombre Dios. Quien, como dije, hizo el primer hombre sin necesidad de otro, fácilmente pudo hacer que su Hijo, hecho hombre, naciese de una virgen sin concurso de varón.
- Bien puede ser - dijo Ferragut - que naciese de una virgen, pero si fué hijo de Dios de ninguna manera pudo, como aseguras, morir en la cruz. Pudo, como dices, nacer, pero, si fué Dios, no pudo en absoluto morir, pues Dios nunca muere.
- Bien dicho - replicó Rolando - que pudo nacer de virgen. Luego, en cuanto hombre, nació. Si, como hombre, pues todo el que nace, muere. Si hay que creer en su Natividad, en consecuencia hay que creer en su muerte y Resurrección.
- ¿Por qué - exclamó Ferragut - hay que creer en su Resurrección?
- Porque - dijo Rolando - el que nace, muere; y el que muere resucita al tercer día.
Entonces el gigante se admiró mucho al oír esto, y le dijo:
- "Rolando, ¿por qué me dices tanta tontería? Es imposible que un hombre muerto vuelva de nuevo a la vida".
- No sólo el Hijo de Dios - respondió Rolando - resucitó de entre los muertos, sino también todos los hombres que ha habido desde el principio hasta el fin, han de resucitar ante su tribunal y desde el principio hasta el fin, han de resucitar ante su tribunal y recibirán la recompensa de sus méritos, según cada uno haya obrado bien o mal. El mismo Dios que hace crecer hasta lo alto al pequeño arbol, y hace revivir, crecer y fructificar en la tierra al grano de trigo, muerto y podrido, hará que todos con su propia carne y espíritu resuciten de la muerte a la vida el día del juicio. Compara la misterios naturaleza del león. Si el león vivifica con su aliento a los tres dias a sus cachorros muertos, ¿por qué admirarse si Dios Padre resucitó a su Hijo de entre los muertos al tercer día? Y si el Hijo de Dios volvió a la vida, no debe parecerte nuevo, puesto que muchos muertos también volvieron a ella antes de su Resurrección. Si Elías y Eliseo resucitaron muertos fácilmente, muchos difuntos antes, fácilmente resurgió de entre los muertos, y no pudo, de ninguna manera, ser retenido por la muerte, pues la misma muerte huye de Aquel a cuya voz una muchedumbre de muertos resucitó.
Entonces Ferragut dijo: "Ya voy vislumbrando lo que dices, pero no sé todavía cómo pudo entrar en los cielos, como tú dijiste".
- Quien fácilmente descendió del cielo - dijo Rolando - fácilmente subió a los cielos. Quien fácilmente resucitó por sí mismo, con igual facilidad entró en el cielo. Compara estos varios ejemplos. Ves la rueda del molino: cuanto desciende de las alturas a lo profundo otro tanto asciende desde lo hondo a lo alto. El ave que vuela en el aire sube tanto como descendió. Tú mismo, si acaso bajaste de un monte, bien puedes volver de nuevo al sitio de que descendiste. El sol salió ayer por oriente y se puso por poniente, e igualmente hoy volvió a salir por el mismo lugar. Luego el Hijo de Dios volvió allá de donde vino.
- Entonces - concluyó Ferragut - lucharé contigo, a condición de que si es verdadera esa fe que sostienes, sea yo vencido, y si es falsa, lo seas tú. Y el pueblo del vencido se llene eternamente de oprobio, y el del vencedor en cambio de honor y gloria eternos.
- Sea - asintió Rolando.
Y así se reemprendió el combate con mayor vigor por ambas partes, y en seguida Rolando atacó al pagano. Entonces, roto el bastón de Rolando, se lanzó contra él el gigante y cogiéndolo ligeramente lo derribó al suelo debajo de sí. Inmediatamente conoció Rolando que ya no podía de ningún modo evadirse de aquél, y empezó a invocar en su auxilio al Hijo de la Santísima Virgen María y, gracias a Dios, se irguió un poco y se revolvió bajo el gigante, y echó mano a su puñal, se lo clavó en el ombligo y escapó de él.
Entonces el gigante comenzó a invocar a su dios con voz estentórea, diciendo: "Mahoma, Mahoma, dios mío, socórreme que ya muero". Y en seguida, acudiendo los sarracenos a estas voces, le cogieron y llevaron en brazos hacia la ciudad. Rolando, empero, ya había vuelto incólume a los suyos. Entonces los cristianos, junto con los sarracenos que llevaban a Ferragut, entraron en brioso ataque en la ciudadela que estaba sobre el poblado. Y de esta manera murió el gigante, se tomó la ciudad y el castillo, y se sacó de la prisión a los luchadores. (Foto de una vidriera de la catedral de Chartres, donde Roldán está hiriendo a Farragut)
Otras versiones de los heroicos momentos de Roldán a las puertas de Nájera proponen una historia similar y otros detalles. En algunas las conversaciones de los exhaustos Roldán y Ferragut se extienden a varias noches, y Ferragut confiesa a Roldán ser víctima de un encantamiento que sobre él había hecho un brujo musulmán, y que el poder mágico que ejercía sobre él le impedía convertirse al cristianismo, como era su íntima voluntad. Aquella magia le convertía en un ser invencible, a excepción de en el ombligo. También se habla de que el desdichado Farragut tuvo tiempo de convertirse al cristianismo antes de morir. La tradición dice estar enterrado un gran tesoro, como pago de sus habitantes a los valientes capitanes galos al frente de Roldán y que los libraron de la tiranía del sirio y gigantesco Ferragut.
La mayor diferencia se encuentra en algunas versiones sobre la forma de la muerte del gigante (muy parecida a la de su antepasado Goliat). Parece ser que desde el Poyo de Roldán, éste podía ver al gigante Farragut sentado plácidamente y seguro de sí mismo a la puerta de su castillo. El sobrino de Carlomagno lanzó una piedra, que pesaba dos arrobas, con una milagrosa fuerza, acertando en la frente del monstruo y venciéndole de este modo. Ambas versiones garantizan el éxito del cristianismo sobre las fuerzas paganas.
De esta leyenda (no incluida en la "Canción de Roldán") se puede intentar averiguar su origen. A principios del siglo XII, el Papa Calixto II mandó escribir un libro que contara la historia del apostól Santiago. Encargó a un monje (Aymery Picaud) esta tarea. En aquella época, por motivos en que se mezclaban grandeza religiosa e intereses más sórdidos, el soberano pontificio quería asentar su poder en esta zona vasca-navarra-riojana. Así apareció el Liber Sancti Jacobi. Se le llama también el Codex Calixtinus.
El texto está constituído por una amplia y variada compilación relacionada con el Apóstol Santiago y la peregrinación a su sepulcro en Compostela. Consta de cinco libros: el I abarca más de la mitad de la compilación y contiene sermones y oficios litúrgicos para su culto; el II encierra veintidós de sus milagros; el III y, más breve, refiere la traslación de su cuerpo desde Jerusalén a Galicia y al lugar de su sepulcro; el IV era la Crónica del arzobispo Turpín o Pseudo-Turpín, que narra la entrada de Carlomagno en España con una serie de hazañas legendarias, la derrota de Roncesvalles y muerte de Roldán, y otros varios hechos; el V venía a ser una guía de viaje para peregrinos franceses o procedentes de Francia, con breve descripción de la ciudad de Santiago y más detalladamente de su catedral.
Es en el Libro IV es donde aparece el gigante Ferragut. Creó este personaje y su creación tuvo gran éxito. Siempre las historias de gigantes han apasionado al público un ser dotado de dones excepcionales, de una fuerza sobrehumana, casi invencible cautivaba la atención de los espectadores. Además en aquellos tiempos, los combates de caballeros, armados de hierro de pies a cabeza estaban muy de moda. Los cantares medievales están llenos de hazañas sangrientas que hacen de las películas actuales más violentas cuentos para niños. Las cabezas, los troncos, los miembros vuelan por el aire como espuma al viento. Y si se puede hendir a un caballero de arriba abajo de un solo golpe, mejor. Leyendo estas historias, uno se da cuenta de que muchas no hacían más que copiarse las unas con las otras. Tanto que, ocurre que el autor se siente obligado a menudo a afirmar que es su historia la verdadera y no la que otros cuentan. Así es como se encuentra el nombre de Ferragut en varios casos, directa o indirectamente: a veces era el adversario de Roldán, otras veces, Roldán cabalgaba en un caballo que le había pertenecido, etc. (Imágen de 'Grandes Chroniques de France' Siglo XIV, combate entre Roldán y Farragut)
Pero estos personajes no sólo aparecen en los textos sino también en las representaciones. En Estella primero, donde existe un capitel en el Palacio de los Reyes de Navarra que lo muestra luchando con Roldán, en las miniaturas medievales que hasta el siglo XV siguieron representando el famoso combate, en las vidrieras de la catedral de Chartres pero también en Verona, en Angoulême, quizás en Carcassonne y sin duda en otros sitios que quedan por descubrir. Fue tanta la fama de la historia que había inventado Aymery Picaud, que transcurrió los siglos, que hubo más de 300 manuscritos de esta versión y que el mismo Molière y el famoso Cervantes la mencionaron en sus obras.
Aymery Picaud situa el famoso combate en Nájera. Mirando un mapa se puede preguntar ¿por qué Roldán y Carlo Magno vinieron allí sabiendo que la meta de su viaje era Zaragoza ? No es el trayecto más directo. Pero en el Liber Sancti Jacobi estamos en una ficción literaria y el autor parece haber mezclado diferentes ingredientes según los necesitaba. En otros cantares Carlo Magno aparece en regiones en que historicamente nunca puso los pies. No se pueden contar los sitios que se refieren a Roldán y a sus hazañas. Es la fuerza de un mito. La situación de la escena del combate en Nájera procede de esta lógica. Se necesitaba crear una motivación para iniciar una conquista. El Liber Sancti Jacobi fue escrito en este sentido. Si Nájera no se situaba en el camino de Zaragoza, se situaba en el de Santiago. Aymery Picaud conocía esta zona : el Liber Sancti Jacobi describe con precisión el camino que los futuros peregrinos tendrán que tomar para ir allí. Está seguro que muchos peregrinos al llegar delante de Nájera, esperaban ver los restos del gigante yaciendo al pie de las murallas. Hoy en día, muchos se paran en el poyo de Roldán en Alesón donde el caballero acabó con su adversario.
Lo que no se sabe es de donde sacó Aymery Picaud el nombre del gigante. En Alesón, en la misma época, vivía una familia del mismo apellido. Pero ¿por qué elegir este apellido y no otro? ¿Cómo tuvo conocimiento de este apellido, él que era un forastero? ¿Tenía el tal Ferragut, ciudadano de Alesón, una particuralidad que le hizo conocer a gente ajena? ¿Era conocido por su fuerza o su tamaño ? Es verdad que, hasta en Francia, los vascos o navarros son famosos por su fuerza. Es verdad también que en la historia de la zona se encuentran a personajes de tamaño imponente: Sancho el Fuerte (2,22 m), Jaime de Aragón (de misma estatura según él mismo), el gigante de Altzo (2,42 m). Son conjeturas.
Animo a los lectores con más interés en esta leyenda que acudan al excelente trabajo del abogado y escritor riojano Alfredo Gil del Río, gran estudioso y divulgador de la historia de La Rioja y del Camino de Santiago. Este ilustre paisano publicó en 1984 el libro "Roldán y el gigante Ferragut. Fantasia e historia medieval", en Algar S.A. Editorial, donde profundiza en las representaciones históricas y artísticas, el origen, datación, deformaciones históricas, personajes históricos, el escenario... y otros aspectos relacionados con esta hermosa leyenda. Afortunadamente en 2010, y a través de la edición de Grupo 7, se ha publicado una nueva versión del libro, con más datos y númerosas fotografías a color. Su nuevo título, "Roldán y Ferragut. Leyenda carolingia de un singular combate en tierras de La Rioja".
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