Saludos GIPEriojanos:
Sigo con esta entrada que comence anteriormente, debido a su extensión.
El proceso de Logroño de 1610 marca un hito en el tratamiento de la brujería. La condena a la hoguera en España termina con este proceso. Fue Alonso Salazar Frías, inquisidor y uno de los miembros del Tribunal de Logroño, que no estuvo convencido de la participación demoníaca y por tanto de la brujeria en sí de aquellas víctimas, quien consiguió que la Suprema lo enviase a conocer y a informarse en el terreno de todo el problema brujeril. Los informes de Alonso de Salazar tras cuatro años de investigaciones en la zona vasconavarra, y a pesar de la oposición de otros miembros inquisidores del Tribunal, consiguió que la Suprema dispusiera que no volviera a quemar brujos. Alonso no pudo constatar la intervención diabólica. Se adelanta en esto España un siglo al resto de Europa que continuó quemando brujas, sobre todo en Alemania.
La Inquisición de Logroño duró hasta que los franceses entraron en la ciudad a principios del XIX. Los inquisidores huyeron y la documentación anduvieron rodando por tiendas. El archivo secreto fue objeto de las miradas del vecindario, más atento a chismes que a otra cosa. (Foto de la cueva grande de Zugarramurdi)
Actualmente Zugarramurdi promociona su turismo gracias a esta parte de su historia y a sus espectaculares cuevas, aquellas donde se celebrarón según la sentencia, aquellos aquelarres. Debe de ser (yo aún no he estado) un sitio precioso lleno de magia, misterio, historia, enigmático y allí se pueden comprar un montón de cosas, desde un simple llavero hasta libros, todo relacionado con la brujería, por supuesto. Ahora os expongo una descripción del lugar realizada por un visitante en http://www.guiarte.com/.
"Una vez que se llega al comienzo del recorrido que bordea a la cueva más grande, lo primero que se divisa es un enorme túnel natural donde se nos recuerda que en el interior se han celebrado aquelarres. Al principio uno queda ensimismado, casi desconcertado, pues no da tiempo a asimilar cómo el paso de millones de años –y de agua- puede haber convertido un trozo de roca en una cueva tan extraordinaria.
Por el interior fluye un río – del infierno- que recorre a buena velocidad los 120 metros que mide de larga, por 12 de ancha y 11 de alta. Al lado de la regata, y bordeando el lado derecho, yacen apostados dos hornos de cal. Por lo visto, los construyeron en el siglo XVIII, con el fin de aprovechar las bondades naturales del lugar. Eran tiempos de hambre y se dieron cuenta de que la cal favorecía y aceleraba las cosechas.
Luego de un rato dentro de la cueva, cuando el oído ya se ha acostumbrado a los ruidos acuíferos y la vista ha fijando un camino en concreto, ya indicado y bien señalado, principia la pequeña excursión por el exterior y el interior de las cuevas.
Junto a los hornos se asoma un camino que nos conduce a Leze Txikía (cueva pequeña), que se encuentra en la parte superior y cuyo paso angosto no impide atravesar la galería con relativa comodidad. (Foto de la cueva del aquelarre en Zugarramurdi)
Siguiendo el camino arbolado por fuera de la gruta, nos dirigimos a la entrada de las cuevas del aquelarre. Se llaman así, precisamente, porque enfrente de la entrada hay un prado, y porque aquelarre significa en euskera prado del cabrón.
Ahí mismo, hace cuatrocientos años, las brujas celebraban los aquelarres, que consistían en la reunión de brujos y brujas con la supuesta intervención del demonio en forma de macho cabrío. Hubo brujas muy famosas, como las que se nombran en el tablón anunciador que cuelga de la pared a la entrada del recinto. De hecho, lo primero que uno ve es el auto de fe por el que condenaron a cuarenta mujeres en 1612 acusadas de brujería. Figuran el nombre y la edad, el grado de participación en los aquelarres y la sentencia condenatoria. Llama la atención, de modo muy especial, la edad de las brujas: las había con apenas veinte años, pero también con más de 80. A todas, sin distinción, las hicieron presas y las llevaron a Logroño, donde un Tribunal de la Santa Inquisición dictaminó que había que quemar en la hoguera a doce de ellas.
No cuesta mucho imaginarse que en este lugar se celebraban orgías de brujería, pues al margen de las intenciones de las brujas, los rincones que esconde el recorrido de las cuevas parecen el lugar más apropiado para celebrar los aquelarres. Si avanzamos unos metros hacia adelante, cuando se sale a las afueras de la cueva, por la cara norte, uno cruza el puente del Infierno, construido con madera, y se da de bruces con la ruta del contrabandista.
En otra época más reciente, además de aquelarres y de actos satánicos, las cuevas sirvieron de refugio para los contrabandistas. La cercanía de Francia, así como las sendas que unen las cuevas de Sara, en Francia, donde se escondió Zumalacárregui durante las guerras carlistas, y Urdax, en Navarra, hoy acondicionadas al público, muestran los caminos que utilizaban los contrabandistas de tabaco, chocolate o vino. La senda que sale de las cuevas de las brujas es de una especial belleza, sobre todo por la variopinta vegetación que la adorna. (Foto del paisaje alrededor de las cuevas)
El paisaje del entorno es bello. En el recorrido de las cuevas uno puede ver nogales, robles y fresnos; así como otros árboles de tipo arbustivo, como avellanos y espinos. Si alguno destaca por su aparición extraña, ése es el laurel, pues sólo se encuentra encima de la cueva; en ningún otro sitio más. Ni siquiera en los alrededores.
Tras subir una pendiente formidable, en la que a veces uno tiene que apoyarse en el quitamiedos por la inclinación de la cuesta, se llega al último tramo del recorrido. Desde allí se otea un panorama espectacular. En efecto, el visitante puede contemplar con fruición el paisaje de los cuatro puntos cardinales, respirar el aire benigno del mar, aunque no lo vea, e imaginarse que abajo, en el interior de la cueva, hace millones de años principiaron a formarse las cuevas de Zugarramurdi.
Para conservar la memoria de tanta belleza y tantas historias, se suelen organizar diferentes actos, que, de normal, coinciden con fechas señaladas. Desde hace algunos años, los habitantes, los vecinos del valle y los turistas que quieren participar, rememoran toda la simbología que rodea a las leyendas de las cuevas. El 18 agosto, tercer día de las fiestas, celebran en el interior de la mayor una comida popular denominada ziriko-jatea –cordero asado- a la que asisten varios miles de personas. Últimamente, incluso, se celebra en esas mismas fechas un concierto de música celta al que la crítica califica de magistral. (Foto de la entrada a una de las cuevas)
En realidad, es otro modo de conjurarse con la magia de las brujas de Zugarramurdi, cuyo ungüento lo componen el vino y el cordero, binomio que funciona como un buen brebaje, que nos hechiza siempre."
Para finalizar un par de videos con unos pequeños reportajes sobre este tema. El primer video uno de Popular Televisión de casi 8 minutos con bellas imagenes de la zona. El segundo está dividivo en dos partes (unos 11 minutos cada uno) y es parte del programa de Cuarto milenio de Cuatro dedicada al tema (video1, video2).
Con esto acaba esta entrada de 'Parapsicología en La Rioja dividida en cuatro partes por su extensión. Espero que os haya resultado interesante. Hay muchos libros, ensayos, artículos, ... que tratan este tema, os animo a buscarlos, ya que en estas entradas no se puede exponer todo lo que los investigadores han sacado a la luz, ni situarse en el contexto socio-cultural de la época. Pido disculpas si algún dato erróneo se ha colado en el texto. Proximamente otras historias más breves. Gracias por vuestra lectura. Dejad vuestra opinión y comentario. El resto de los artículos de 'Parapsicología en La Rioja" a través del ÍNDICE.
(Añadido posterior: En 2010 se cumple el IV centenario del Auto de fe que tuvo lugar en Logroño como colofón a este proceso. Sobre los actos que se han organizado podeís leer más en estas entradas: 1ª entrada, 2ª entrada)
"No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos"
sábado, 14 de marzo de 2009
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: Las brujas de Zugarramurdi y el Proceso de Logroño (1608 - 1610) [IV] |
jueves, 12 de marzo de 2009
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: Las brujas de Zugarramurdi y el Proceso de Logroño (1608 - 1610) [III] |
Saludos GIPEriojanos:
A continuación la tercera parte sobre este tema que comencé en una entrada anterior. Espero que os interese lo suficiente como para leerlo completo.
El 11 de marzo de 1600 contestaron los señores del Consejo de Madrid, indicando en su breve carta los nombres de algunos de los encausados principales. Devolvían las causas e incluían un papel con un cuestionario dividido en catorce preguntas que decía (cambiadas algunas palabras al castellano y ortografia actuales):
"Preguntas que se han de hacer a los reos y testigos en materia de brujas.
1. En que dias tenian las juntas y cuanto tiempo estaban en ellas y a que hora iban y volvian y si estando alla o yendo o viniendo oían campanas o perros o gallos del lugar mas cercano y a cuanto estaba el lugar mas cercano de la parte donde se juntaban.
2. Si sabian los dias y horas en que se habian de juntar; o, si habia alguna persona que las avisaba y llamaba y quien era.
3. Si tenian maridos, o mujeres, padres o madres, parientes y criados y si dormian en un mismo aposento y si las echaban de menos alguna vez o veces o que es la causa porque no las echaban de menos o si alguno de los susodichos las han reñido por esto.
4. Si criaban de leche y si llevavan las criaturas consigo, o; a quien las dejavan encomendadas o que es lo que hacian de ellas.
5. Si iban vestidas o desnudas y donde dejaban los vestidos y si los hallaban en la misma parte o en otra.
6. Cuanto tiempo tardaban en ir desde sus casas al lugar de las juntas y que espaçio y trecho hay hasta alla y si topaban a ida o vuelta con algunas personas y si iban deprisa o despacio por sus pies o en pies ajenos cada una a la ida y a la vuelta y si estando en las juntas vieron pasar o atravesar por la parte donde se hacian algunos caminantes pastores u otras personas.
7. Si yendo o viniendo a las dichas juntas o estando en ellas por nombrar el nombre de I.H.S (Jesucristo) o por otra causa se han deshecho las juntas o quedandose en el camino sin poder el demonio darles mas ayuda.
8. Si se juntan para ir a dichas juntas y en que parte y si dicen algunas palabras y cuales y con que unguento y de que se hace y quien la hace y si tienen el unguento o las cosas de que se hace y diciendo que la tienen la haran buscar y hallado lo muestren a medicos y boticarios para que declaren la confeccion de que esta hecha y los efectos que naturalmente pueden nombrar.
9. Si para ir era necesario que se untasen o si fueron alguna vez y podian ir sin untarse.
10. Si entre junta y junta se comunicaban unos con otros tratando de lo que habia pasado en la junta o juntas y de cuando habia de haber otra junta o de otras cosas tocantes a esto.
11. Si se confesaban en ese tiempo y si confesaban estas cosas a sus confesores y cuantas veces las confesaron y si recibian el Santisimo Sacramento y cuantas veces lo hicieron y si decian oraciones de cristianos y cuales.
12. Si tenian por cierto que iban corporalmente a las dichas juntas o si con el dicho unguento se adormiesen y se les imprimen las dichas cosas en la imaginacion o fantasia.
13. Si resultaban muertes de niños o de otras personas, o haber sacado los corazones a los niños, se procure verificar estos delitos y actos con testigos.
14. Cuando examinen algun testigo o reo le pregunten los complices y a cada uno de los complices le pregunten lo mismo para ver si contestan en los actos y delictos y en la complicidad, para que mejor se pueda averiguar y aclarar la verdad."
(Cuadro de Goya 'Vuelo de brujas'). Este cuestionario refleja la opinión de muchos de los inquisidores españoles que, ya en el siglo XVI, no sólo dudaban de la realidad de los actos atribuidos a las brujas, sino que creían que, en su mayoría, eran ilusiones, aunque a veces diabólicas. Podía incluso admitirse que en casos obrabá sobre su conciencia alguna materia o sustancia natural, extraída de hierbas.
Con arreglo a éste criterio se había castigado a bastantes mujeres en Castilla y otras partes, condenándolas a penas no muy fuertes, pese al trato diabólico, considerándolas más bien como embaucadoras, mentirosas y causantes de perjuicios. Pero no dejaba de haber gentes de toda clase que eran mucho más crédulas, y entre los inquisidores había asimismo partidarios de la opinión, madurada durante los siglos XIV y XV sobre todo, que venía a defender la realidad absoluta de las intervenciones diabólicas, en relación con las brujas y sus actos, sin aceptar lógica alguna.
Muchos magistrados civiles, muchas autoridades locales habían partido de esta base en sus actuaciones, en todo el occidente de Europa donde se daban las grandes "plagas". En España, éstas se circunscribían a Navarra, las provincias vascas y algunos puntos del Pirineo catalán. No se sabe exactamente la razón. Los dos jueces de Logroño que aparecen actuando en 1600 fueron, por mala fortuna, de los que creían en la realidad total de los actos de las brujas y brujos, considerados no individualmente, sino como pertenecientes a una secta. En esto hay que confesar que no se diferenciaban mucho de los habitantes de las zonas en donde iban a actuar. (Foto del pueblo de Zugarramurdi)
Los vascongados, en general, y con esta denominación ahora debe aludirse a todos los hombres y mujeres de habla vasca, llevaban casi siglo y medio con obsesiones periódicas producidas por los males que atribuían a los brujos o "sorguiñak". Y la Inquisición hubo de frenar su deseo de castigos violentos más de una vez. En Logroño las cosas se veían de otra manera que en Madrid.
El 22 de mayo de 1609 los dos inquisidores de aquella ciudad volvían a escribir a Madrid, respondiendo a las indicaciones recibidas y ya expuestas. Entretanto -añadían -se habían presentado otras seis personas más, voluntariamente, "las más principales cabeza y caudillo de todos aquellos brujos segun que suficientemente les esta probado". Puestos todos en las cárceles secretas, negaron su condición de brujos, pero los dos inquisidores no dudaban. Había, así, seis reos negativos y cuatro confitentes, según la jerga inquisitorial. La prosecución de los procesos les daba tal trabajo que Valle Alvarado, al que le tocaba, no había podido salir a la visita de la zona.
En la carta, por último, pedían instrucción acerca de lo que se debía de hacer "con los menores de doce años que son ya brujos renegados y con los de hasta veinte y cinco años y con todos los demás...". Las pruebas eran abundantes. Aún hay otra carta de 4 de septiembre de 1609, recibida en Madrid el 15, en que los inquisidores dan cuenta de la prosecución del asunto.
La idea de secta es medieval y va a mantenerse en los primeros tiempos de la Edad Moderna. En el proceso de 1610 los inquisidores promueven y consiguen que se acepte la idea de secta en la que se rendía culto al "Dios cornudo", el Demonio, a quien las brujas llaman señor. (Foto del acceso a una de las cuevas de Zugarramurdi)
En el proceso aparece todo un culto en el aquelarre, con ritos de iniciación y con declaración de ritos de fecundidad mediante acto carnal con el Demonio. Se hacían venenos, polvos y ungüentos. Se decía que usaban huesos de muertos, sesos y belladona con la que se obtenía la llamada "agua amarilla" (producto venenoso). Para los polvos se usaban sabandijas, caracoles, ... Se pensaba que eran precisas 13 personas para formar un conventículo o secta, pero las detenciones del Tribunal de Logroño rompe con el número, pues los más activos fueron 27 y siempre se mantuvo como toda una única secta.
Continua. Espero vuestros comentarios. El resto de los artículos de 'Parapsicología en La Rioja" a través del ÍNDICE.
"Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas"
lunes, 9 de marzo de 2009
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: Las brujas de Zugarramurdi y el Proceso de Logroño (1608 - 1610) [II] |
Saludos GIPEriojanos:
Sigo con esta entrada que comence anteriormente, debido a su extensión.
De no ser avisado el Santo Oficio de lo que había pasado entre estos dos pueblos vecinos nada hubiera pasado, porque decidieron perdonar a todos, con la confesión y el hecho de haber pedido perdón a todos era suficiente, pero ya era demasiado tarde.
Se considera que la Inquisición fue arrastrada a actuar por el celo de la justicia secular, y por una ola de pánico de las que periódicamente dominaban al País Vasco, y que esta vez se extendió sobre la zona del extremo noroeste de Navarra: Las autoridades civiles habían realizado ya muchos arrestos e incluso habían ejecutado a varias personas cuando la Suprema dio orden al Tribunal de Logroño para que realizara una inspección en aquella zona.
Se puede decir cualquier cosa de la Inquisición, menos que era precipitada en sus procedimientos. Envió al inquisidor Juan Valle Alvarado quien, tras una laboriosa recopilación de testimonios entre delatores, envidiosos, supersticiosos y gente que buscaba venganza por rencillas personales, inculpó a trescientas personas, de las cuales unas cuarenta, las consideradas más peligrosas y culpables, serían trasladadas a la prisión de Logroño. (Cuadro de Goya 'El conjuro de las brujas')
El proceso duro 2 años con lo que nos vamos al 1610. De los 31 brujos encausados solo quedaron 18 ya que hubo dos epidemias y murieron, y los cadáveres se guardaron cuidadosamente para despues echarlos a la hoguera. Había más gente que estaba procesaba pero no confesaban ser brujos y esos también fueron procesados, así que hacían un total de 53 personas. Doce mujeres fueron quemadas en la hoguera. A los demás se les impuso otras penas.
Son de conocimiento público los “suaves” medios de persuasión empleados por la Inquisición. Los acusados comenzaron a charlar hasta por los codos, ya sea por la tortura o por la simple amenaza de ella. Además, delatando y firmando (o poniendo una cruz, porque la mayoría eran analfabetos) declaraciones que les ponían delante y que no entendían por estar aterrados, semiinconscientes o, simplemente, porque estaban escritas y leídas en castellano, lengua que desconocían (en esa zona se hablaba sólo el euskera) salvaban su vida. No era esto una solución total porque se comprenderá cuál sería el futuro en una pequeña aldea de una persona que había confesado ser bruja, por más perdón de la Inquisición que hubiera habido. El ostracismo, o la muerte civil. Marcados para siempre, ellos y sus familias.
Las acusaciones y las “confesiones” son tan ridículas, increíbles, y aberrantes que sólo pudieron ser creíbles (si lo fueron) en audiencias ya predispuestas a escuchar esas exageraciones, por ser de público conocimiento las atrocidades antinaturales atribuidas a los brujos. Envenenamientos, creación de tempestades, necrofagia, vampirismo, asesinatos rituales, almacenamiento de restos humanos descompuestos en las casas familiares para ser devorados días después. En los aquelarres, palabra de origen vasco que significa “prado del chivo” ocurría de todo (de orden sexual y criminal).
Los inquisidores no debieron quedar muy convencidos de la existencia de brujería en Zugarramurdi porque, de los cuarenta encarcelados, sólo quemaron a ocho (que o bien no quisieron arrepentirse ni delatar a nadie o no se les dio la oportunidad), mas cuatro fallecidos en prisión por causas “naturales” a quienes quemaron después de muertos, con lo que no causaron daño alguno. Los objetivos se lograron: se calmó la agitación popular, persuadiéndoles de que ya no había más brujos en la zona; se reafirmó la autoridad de la Inquisición para castigar brujos, herejes y demás; se proporcionó una macabra diversión al pueblo (se dice que acudieron cerca de 20.000 personas a Logroño, llegadas hasta de reinos vecinos.
Como resultado del Auto de Fe, además de los susodichos quemados, hubo de todo: azotados, desterrados, condenados a prisión perpetua, a remar en galeras por varios años, todo el arsenal, para servir de ejemplo y diversión al pueblo presente. Estas fueron las penas leves aplicadas a los arrepentidos y a los delatores. Hubo algunas absoluciones, pero ya se sabe a qué costo social. Confiscación de bienes, a casi todo el mundo. Era la primera medida que se tomaba al detener a un sospechoso. (Cuadro de Goya 'El aquelarre')
Lamentablemente del archivo de la antigua Inquisición de Logroño ha desaparecido la parte más considerable, porque en el siglo XIX, al tiempo de la guerra de la Independencia, fue objeto de destrucción. Así pues, no se poseen la suma de documentos que se relacionan con el famosísimo auto de fe de 1610, y durante mucho tiempo no se habló de él. Lo que si nos ha llegado es una relación de los hechos impresa y reimpresa luego varias veces, con notas de Moratín. Esta Relación refleja el punto de vista de dos de los tres jueces y provocó el revuelo correspondiente. Tuvo incluso ecos literarios y artísticos.
De esta Relación se habla de los antecedentes que influyeron en los jueces. La fama de la montaña de Navarra como país lleno de brujas viene arrastrada de fines del siglo xv. Los literatos españoles se hacen eco de ella. Y en algún modo, esta fama, fundada en hechos más o menos legendarios, sirven para justificar actuaciones reales. El miedo a las brujas y brujos estaba muy extendido en la zona vascanavarra, pese a que alguna autoridad eclesiástica, ya desde antiguo, había querido prevenir con sus escritos contra la tendencia a dar una realidad absoluta a lo que se decía de sus actuaciones. Pero estos discretos avisos, que arrancaba de tiempos muy anteriores al medioevo, chocaban, no sólo con las preocupaciones vulgares o populares, sino también con la tesis mantenida en distintas partes de Europa desde el siglo XIV por muchos jueces, tanto civiles como eclesiásticos, que escribieron libros perniciosísimos sobre el particular: con el "Malleus maleficarum" a la cabeza, haciendo gala de una credulidad. Hay, pues, que echar un tanto de culpa a los libros eruditos (no a las opiniones vulgares) cuando se busca el origen de ciertas actuaciones, como la que tuvieron dos de los inquisidores de Logroño.
En la Relación se especifica que el 13 de febrero de 1609 los inquisidores de Logroño, don Alonso Becerra Holguin y don Juan de Valle Alvarado, escribían al Consejo de la General Inquisición de Madrid, remitiendo los procesos de seis brujas y brujos. El 12 de enero anterior habían recibido noticia de una gran complicidad de brujos y brujas del pueblo de Zugarramurdi, que consideran, inexactamente, situado en "Navarra la baxa". Vistos los autos, se instruyeron sobre el asunto, estudiando lo provisto por el Consejo en estos casos y también las cartas relativas a otros hechos parecidos de 1526 (14 de septiembre) y 1555 (12 de septiembre y 2 de octubre).
La cabeza de la complicidad era una tal Graciana de Yriart con dos hijas y dos yernos, que, en efecto, habían confesado al vicario de Zugarramurdi que eran brujos y apóstatas. Pero luego se presentaron en Logroño y en la audiencia que se les dio a cada uno, aisladamente, dijeron que iban a pedir justicia, porque en realidad, no eran tales brujos: "dijeron -añaden los inquisidores -que venian en busca de su verdad porque la justicia de aquella tierra procedia contra ellos y los queria hacer grandes castigos porque habian confesado ante el Vicario y otras personas que eran brujos, pero que ellos no lo eran y que les levantaban falsos testimonios y que si ellos lo habian dicho y confesado era porque los apretaron y amenazaron mucho si no los decian afirmandolo todos y cada uno por sí".
Lo bueno es que el hombre que había llevado a Graciana, sus hijas y yernos a Logroño como guía fue recibido también por los inquisidores mismos y declaró contra aquéllos, diciendo que eran brujos en efecto, pero que en Zugarramurdi no había justicia que los atacase. Como Graciana y sus parientes querían acogerse al trato benigno que se daba a los acusados de brujos que se presentaban espontáneamente al Santo Oficio, y las acusaciones eran fuertes y como, por otra parte, eran pobres, los inquisidores ordenaron su prisión y resolvieron enviar los autos con las calificaciones de la culpa encontrada a Madrid, antes de que la prisión se llevara a efecto.
Continua. Espero vuestros comentarios. El resto de entradas de 'Parapsicología en La Rioja" a través del ÍNDICE.
"Cuando uno no sabe aún lo que es la vida, ¿cómo podría conocer lo que es la muerte? "
sábado, 7 de marzo de 2009
| [+/-] | Parapsicología en La Rioja: Las brujas de Zugarramurdi y el Proceso de Logroño (1608 - 1610) [I] |
Saludos GIPEriojanos:
Las ilustraciones (no las fotografías) de esta entrada son de Goya, en su 'época oscura'. El pintor siguió de cerca el proceso de Zugarramurdi a través de su amigo, el escritor Fernández de Moratín. Los grabados muy probablemente se refieran a este proceso.
Las cuevas de Zugarramurdi se encuentran al norte de Navarra (a medio kilómetro del pueblo mismo de Zugarramurdi), justo en la frontera con Francia. Actualmente (INE de 2008) el pueblo tiene 225 habitantes. Según el tribunal de la Inquisición de Logroño, en este lugar se reunían personas de los alrededores para celebrar aquelarres. La inquisición mandó quemar en 1612 a doce mujeres (según ls mayoría de las fuentes, once o diez según otras) por cometer actos de brujería. Es uno de los juicios más famosos de la Inquisición Española. Pero, ¿qué paso en Zugarramurdi?
Según José Antonio Sainz (director del Archivo Histórico Provincial de Álava), "En aquella época nada ocurría por azar. O era un regalo de Dios o una maldición del demonio". En esta zona navarra se unían gentes "fanáticas e ignorantes" con problemas de lindes y tierras. La combinación sirvió de excusa perfecta para perseguir a cualquiera al que se le pudiese echar la culpa.
Las brujas "Normalmente eran herbolarias, que vivían aparte...", desmitifica Sainz. Según su opinión, los supuestos aquelarres no debían ser más fiestas (tal vez asociadas a ritos paganos) en los que no había ni machos cabríos ni orgías multitudinarias. Sin embargo, ante las acusaciones y el entorno "al final ellas mismas se llegaban a creer brujas". (Cuadro de Goya 'Auto de Fe de la Inquisición')
En este caso de Zugarramurdi, hasta 6.000 personas de la zona fueron investigadas por brujería y doce mujeres murieron en la hoguera. "Fue una locura colectiva" y la cosa habría ido a más sino hubiese hecho acto de presencia el inquisidor Alonso Salazar y Frías. "Era un abogado que había estudiado en Salamanca, un hombre racional. Su investigación fue muy adelantada para su época y ha pasado a la historia como el abogado de las brujas". En una época en el que para condenar sólo hacía falta una acusación de por medio, él se empecinó en buscar pruebas y acabó dictando el "Edicto del Silencio". En este texto se concluye que "nunca hubo brujas hasta que se empezó a hablar de ellas" y, a partir de entonces, los cuchicheos y las acusaciones de brujeria estuvieron casi más perseguidas que la propia brujería. Un avanze para una sociedad que en un tiempo fue capaz de perseguir, atormentar y matar a decenas de personas sin ningún motivo.
Una vez presentado el tema, empezaré a detallar algunas cuestiones para los interesados en los detalles.
La parroquia de Zugarramurdi era aneja de la de Urdax, y su iglesia estaba atendida por un monje del monasterio de 'premostratenses' de Urdax. Entre los dos pueblos no llegaban a los 300 habitantes, lo cuales estaban bajo la jurisdicción ordinaria y espiritual del Abad de Urdax.
Las gentes de Zugarramurdi eran campesinos y pastores libres, mientras que los de Urdax eran siervos de la gleba que trabajaban las tierras del Monasterio de Urdax. De los 31 brujos que salieron en el Auto de Fe, nada menos que 26 procedían de Urdax y Zugarramurdi. Se trataba de hombres y mujeres cuya edad oscilaba entre los 20 y los 80 años (aproximadamente una quinta parte de la población adulta).
Para los habitantes de Zugarramurdi, el que un niño muriera así sin más y sin ningún motivo aparente, no era una casualidad. Tampoco era una simple casualidad que un cerdo empezara a enfermar y adelgazar. Todo ello solo podía ser promovido por “malas personas”. Todo el mundo se decía para sus adrentos que quien podría ser… Hay un caso de una mujer que vivía en Zugarramurdi con sus tres hijas y cada vez que tenían oportunidad de robar lo hacían y cuando eran pescadas en plena faena se llevaban buenos palos. Así que las mujeres a las que estas robaban no debían de tenerlas mucha estima.
Y en medio de semejante ambiente, solo faltaba la mecha que encendiera la hoguera (nunca mejor dicho). Y así ocurrió en Zugarramurdi. A primeros del mes de diciembre en el año 1608 regresó a Zugarramurdi una muchacha, Maria de Ximildegui, de 20 años. Había vivido en Francia los tres o cuatro últimos años, pues sus padres decidieron marcharse a Francia ya que ellos eran de allí, en concreto a Ciboure. Ella volvió a su pueblo, sola, a servir.
María tenia mucho que contar de su estancia en Francia, decía que allí había sido miembro de un conventículo de brujas durante un año y medio y que después de un presentimiento, en la cuaresma de 1608, volvió al cristianismo. Contaba que, estando ella viviendo en Francia, se desplegó una persecución de brujos, precursora de la gran cacería que poco más tarde llevaría a cabo Pierre Lancre, antes de que Maria regresara a Zugarramurdi. Las gentes en Francia acudían a las iglesias, para acompañar a los niños que estaban muertos de miedo, pensando que iban a venir las brujas y se los iban a llevar al aquelarre. (Cuadro de Goya 'Aquelarre')
Pero Maria contó más cosas. Asistió dos veces a los aquelarres de Zugarramurdi cuando todavía era bruja en Francia, asi que sabía muy bien quienes eran las brujas y sin ningún escrúpulo fue nombrandolas una a una por sus nombres, lo que hizo que pronto llegaran las protestas.
El primero en llegar fue Estebe de Navarcorena pidiendo cuentas sobre lo que Maria había dicho de su mujer Maria de Jureteguia, y Maria le dijo, que si podía hablar con ella, lo iba a confesar todo. Cuando las dos estuvieron frente a frente Maria de Ximildegui dijo tantas cosas y dió tantos detalles que las dudas empezaron a surgir entre todos, así que empezaron a presionar a Maria de Jureteguia para que confesase y así lo tuvo que hacer por que estaba entre la espada y la pared. Además de confesar que habia sido bruja desde muy pequeña, acusó a su tia Maria Txipia de haber sido su maestra. De esta forma Maria de Ximildegui 'demostró' a todo Zugarramurdi que todo lo que contaba era verdad.
Lo primero que hicieron con Maria de Jureteguia fue llevarla ante un párroco (Fray Felipe de Zabaleta) y le contó en confesion todo lo que habia dicho delante de todos los demás. pero no contento con eso, tuvo que decir ante todo Zugarramurdi todo otra vez y pedir perdón por todos los años que dedicó a la brujeria y por los daños causados.
Poco antes del año nuevo los animos se caldearon y algunos se tomaron la justicia por su mano. En plena noche irrumpieron en casa de muchos vecinos que sospechaban que eran brujos o brujas en busca de sapos. Fueron unas diez personas que rebuscaron en la casa de Miguel de Goiburu, en la de Estevania de Iriarte y en la de Graciana de Barrenetxea. El pastor Joanes de Goiburu, marido de Estevania, se presentó al día siguiente en el monasterio de Urdax para quejarse de lo ocurrido. Fray Felipe le ordenó que fuera en busca de su mujer. Al regresar Juanes con ella, el fraile le dijo que era una bruja y ella lo negó. Pero el fraile tenia que demostrar que ella era una bruja, así que le colocó unos reliquias y una estola a la vez que la obligaba a decir la verdad. Asi que confeso todo. A partir de entonces otros sospechosos fueron obligados violentamente a delatarse, además eran amenazados con la tortura si no confesaban.
A lo pocos dias del año nuevo se reunieron más de cincuenta personas en la iglesia de Zugarramurdi para oir la confesión pública de los brujos entre los que había familias enteras. La brujería no se consideraba hereditaria, la brujería es un arte que se aprende, pero en Zugarramurdi daba la casualidad que las personas que habían confesado ser brujos y brujas, habia parentesco, así que creían que la brujería era cosa de familia. Entre ellos 7 de los diez primeros brujos eran familia entre sí.
En mi siguiente entrada continuaré con esta historia y la intervención de la Inquisición. Consulta más entradas del monográfico 'Papapsicología en La Rioja' desde el ÍNDICE.
"Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte"














La Rioja (España)